2/23/2017

- Ciclos



Veintitrés de febrero del dos mil diecisiete. Hace un rato me encontraba leyendo las entradas viejas de este blog que cada mes suma un poquito más de experiencia. Desde el dos mil once que han pasado cosas buenas, cosas malas, cosas que, al fin y al cabo, me han hecho aprender algunas cosas. La vida no termina acá, la vida sigue como seguirán los conocimientos que siga adquiriendo a partir de hoy. Pero los años pasan, corren, se alejan de mí. Y me gusta tener este espacio para recordar quién era hace seis años. Para recordar y ver cómo cambió mi vida. No me convertí en la persona que siempre quise, no soy algo que me pueda enorgullecer a mí misma. Son solo los años que me sorprenden.

Encontré la entrada de cuando me encontraba rindiendo las ocho materias que me llevé en segundo, emocionada porque estaba a un paso de pasar a tercero. Tenía trece años. Y luego otra entrada escrita un mes antes de cumplir catorce. En dos meses y días cumplo diecinueve años, y para mí los años no pasaron. No me veo distinta. No lo sé, pero se me hace raro que ya hayan pasado seis años. No lo creo.

Pero bueno. La vida pasa. Y la vida justamente está hecha de ciclos, etapas y vivencias. Todo en la vida son ciclos, y esta semana cerré un ciclo muy importante: terminé la secundaria. No adeudo materias. La terminé en serio. En abril comenzaré el CBC, el ingreso a medicina. Y estoy muy emocionada.

Esta es una de las cosas buenas que agradezco a Dios. No pensé que Mariana, yo, pudiera tener tanta suerte. Pero la tuve. Y estoy feliz, lo valoro. El lunes y el martes estaba en crisis, sobre todo el martes. No sabía nada de las materias. Ya me podía ver desaprobada. Y no. Las rendí bien.

Cuando el profesor de literatura me puso ese cuatro, mi corazón explotó de felicidad. Durante el trayecto a casa tuve ganas de llorar porque era la última vez que haría ese recorrido como una alumna. Ya soy una chica universitaria. ¿Quién lo diría? Justo coincidió con la fecha en la que se cumplía tres años desde que repetí. Tres años después estaba dando las últimas materias, ese último paso para empezar otro camino.

Hay ciclos que son obligatorios cerrarlos. Ian fue uno de esos ciclos. Porque sí, todavía lo sigo recordando. Pero él ya no es parte de mi felicidad ni de mi tristeza. El año que pasó aprendí muchas cosas, y en parte fue gracias a él. Así que me siento agradecida por las cosas que aprendí y por haber terminado la secundaria. Por fin. Y justamente por eso es que me estoy replanteando cerrar el ciclo Nico. Aunque ya no pienso en él como antes, creo que debería dejarlo. Este año se cumplen dos años de Bariloche. ¿Cuántos años más voy a seguir pensando en él? Debo admitir que me da intriga saber lo que pasa con él. Tengo ganas de sacarlo de mi mente completamente, pero espero poder verlo en cuatro o cinco años recibido de ingeniero. Eso sería algo emotivo para mí por más que no me quiera. Y yo tampoco lo quiero, solamente es especial para mí.

Así que acá andamos. Ya estoy más tranquila. Pude aprobar las ocho materias con éxito y me queda todo marzo libre. El tres de abril empiezo el cbc y no veo la hora de que sea el seis de marzo para poder confirmar la inscripción. Los chicos crecen y las mentes maduran, y eso es lo que creo que está pasando conmigo. De a poco voy madurando.

¿Qué es lo que me depara este año? No lo sé. Espero que cosas buenas...

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