2/28/2017

- El tiempo pasa y una vez más, arrasa con todo



Este tiempo estuve muy pensativa. Creo que el echo de que haga muchísimo calor afuera y yo no tenga nada que hacer influye un poco mucho en esto. Aunque estoy aburrida, cansada, harta de este verano infernal, sé que tengo que aprovechar estos días (casi un mes, bue) sin hacer nada porque cuando empiece la facultad ya no voy a tener ni tiempo de respirar. También debería conseguir trabajo, pero con el calor que hace afuera... me es imposible. Sí, soy una limada.

El año pasado me sirvió mucho para reflexionar, pensar sobre mí. Me sirvió bastante porque aprendí cosas muy útiles. Aprendí a valorarme un poco más a mí misma, a querer cambiar, me sirvió a superar cosas que yo jamás pensé que iba a superar. Me sirvió, inclusive, para probarme a mí como estudiante. Quedarme toda la noche estudiando, ir al colegio sin haber dormido nada, estrés, nervios... creo que todo eso fue útil, creo que todo eso me introdujo a la vida universitaria. Y por un momento me pregunté qué me costaba hacer eso antes de repetir, cuando debía rendir las materias de cuarto. Quizás si yo hubiera hecho eso, no hubiera repetido.

Sí, repetir es algo que con el tiempo "superé". O por lo menos no duele como dolía antes. Mejor dicho, no duele. Pero me hace pensar. Y todo esto viene a que en el último tiempo estoy fija en Nicolás. Ya saben la historia, y no la voy a volver a contar porque en seis meses se cumplen dos años desde que estuvimos juntos, y quedo peor de lo que estoy al no poder superar un carajo. Tal vez si yo no hubiera repetido, le hubiese podido mostrar otra imagen a Nicolás. ¿Quién sabe?

Algunas veces desearía tener esa personalidad que muchas chicas tienen. Ser seductora. Ser atractiva para los demás. Alguna especie de medusa o algo así. Lo de Nicolás fue como un consuelo que se convirtió en prácticamente muerte porque mi autoestima cayó de menos mil a menos tres mil.

Me doy vergüenza ajena porque es tan idiota seguir con esto después de un año y medio. Pero bueno, sigo así. Ojalá pudiera volver a esos tiempos y dar otra imagen. Ojalá pudiera tener otra imagen ahora.

Me da mucha bronca su compañera de facultad (que ahora volví a la idea de que le gusta). Me da bronca hasta su ex (que, por cierto, ya anda con otro). Y siento que si quisiera, o si pudiera, sería mucho mejor que ambas. Tal vez ese es el pensamiento que me hace sentir mal. O tal vez debería dejar un poco de pensar en él y centrarme en justamente ser mejor.

2/23/2017

- Ciclos



Veintitrés de febrero del dos mil diecisiete. Hace un rato me encontraba leyendo las entradas viejas de este blog que cada mes suma un poquito más de experiencia. Desde el dos mil once que han pasado cosas buenas, cosas malas, cosas que, al fin y al cabo, me han hecho aprender algunas cosas. La vida no termina acá, la vida sigue como seguirán los conocimientos que siga adquiriendo a partir de hoy. Pero los años pasan, corren, se alejan de mí. Y me gusta tener este espacio para recordar quién era hace seis años. Para recordar y ver cómo cambió mi vida. No me convertí en la persona que siempre quise, no soy algo que me pueda enorgullecer a mí misma. Son solo los años que me sorprenden.

Encontré la entrada de cuando me encontraba rindiendo las ocho materias que me llevé en segundo, emocionada porque estaba a un paso de pasar a tercero. Tenía trece años. Y luego otra entrada escrita un mes antes de cumplir catorce. En dos meses y días cumplo diecinueve años, y para mí los años no pasaron. No me veo distinta. No lo sé, pero se me hace raro que ya hayan pasado seis años. No lo creo.

Pero bueno. La vida pasa. Y la vida justamente está hecha de ciclos, etapas y vivencias. Todo en la vida son ciclos, y esta semana cerré un ciclo muy importante: terminé la secundaria. No adeudo materias. La terminé en serio. En abril comenzaré el CBC, el ingreso a medicina. Y estoy muy emocionada.

Esta es una de las cosas buenas que agradezco a Dios. No pensé que Mariana, yo, pudiera tener tanta suerte. Pero la tuve. Y estoy feliz, lo valoro. El lunes y el martes estaba en crisis, sobre todo el martes. No sabía nada de las materias. Ya me podía ver desaprobada. Y no. Las rendí bien.

Cuando el profesor de literatura me puso ese cuatro, mi corazón explotó de felicidad. Durante el trayecto a casa tuve ganas de llorar porque era la última vez que haría ese recorrido como una alumna. Ya soy una chica universitaria. ¿Quién lo diría? Justo coincidió con la fecha en la que se cumplía tres años desde que repetí. Tres años después estaba dando las últimas materias, ese último paso para empezar otro camino.

Hay ciclos que son obligatorios cerrarlos. Ian fue uno de esos ciclos. Porque sí, todavía lo sigo recordando. Pero él ya no es parte de mi felicidad ni de mi tristeza. El año que pasó aprendí muchas cosas, y en parte fue gracias a él. Así que me siento agradecida por las cosas que aprendí y por haber terminado la secundaria. Por fin. Y justamente por eso es que me estoy replanteando cerrar el ciclo Nico. Aunque ya no pienso en él como antes, creo que debería dejarlo. Este año se cumplen dos años de Bariloche. ¿Cuántos años más voy a seguir pensando en él? Debo admitir que me da intriga saber lo que pasa con él. Tengo ganas de sacarlo de mi mente completamente, pero espero poder verlo en cuatro o cinco años recibido de ingeniero. Eso sería algo emotivo para mí por más que no me quiera. Y yo tampoco lo quiero, solamente es especial para mí.

Así que acá andamos. Ya estoy más tranquila. Pude aprobar las ocho materias con éxito y me queda todo marzo libre. El tres de abril empiezo el cbc y no veo la hora de que sea el seis de marzo para poder confirmar la inscripción. Los chicos crecen y las mentes maduran, y eso es lo que creo que está pasando conmigo. De a poco voy madurando.

¿Qué es lo que me depara este año? No lo sé. Espero que cosas buenas...

2/07/2017

- ¿Superación o rencor?

awkward shit something chica rara fell better


Dentro de cuatro días se cumplen dos semanas desde el "fatídico" hecho que hizo mover mis neuronas. El mismo hecho que hizo que no pudiera dejar de pensar en él. Sí, hablo de la maldita acción de Ian, que hace una semana y algo más decidió seguirme en instagram (conste que aun no tengo idea de cómo sacó mi user). Estoy más enfocada en eso que en rendir dos materias la semana que viene. Tengo que ordenar mis prioridades. Otra vez estoy dejando que Ian tome las riendas de mi vida.

Desde que me propuse olvidarlo o, mejor dicho, superarlo que insistí en la idea que cada persona tiene su ritmo y que debíamos respetar ese ritmo, por eso no importaba si en el ahora yo no podía sacarme de la cabeza a ese idiota de buenos chamuyos porque... ¡lo quería! y alguien a quien había querido no se iba a borrar de mi mente ni de mi vida así tan fácil. Así que me tomé un tiempo, pensé en él, pensé en lo que significaba y así me fue doliendo menos que prefiriera estar con su novia y no conmigo, lo cual funcionó porque ahora puedo ver mil fotos de ellos juntos y no me afecta, no me pone triste. Soy inmune a las muestras de amor de esa pareja. Y no me importa tampoco.

Así está el panorama de mi vida: pensanding en Ian. Tratando de descifrar el enigma de su comportamiento, tratando de armar el rompecabezas y tener en claro qué es lo que quería de mí. Eso no es ni fue todo. Es que desde hace un par de días que vengo preguntándome si bloquearlo fue la mejor opción. Sé que las cosas deberían ser "lo bloqueo y sale de mi mente", pero eso no pasó. No sé si bloquearlo hizo que yo pensara en él estos días o qué. Pero lo que más importa, lo que más me pregunto: ¿mi acción fue clara? ¿Mi acción fue para sacarlo de mi vida porque ya no lo quiero más o porque sigo sintiendo cosas por él?

No sé si detrás de estas palabras hay un espacio que lleva su nombre. No sé si estoy escribiendo esto pensando, dándole un lugar a Ian, un lugar para saber qué es lo que piensa de esto, de mí, de toda la situación. O sea, actuar para él. No. No lo sé y tampoco sé si me interesa saberlo. Pero por algo estoy acá sentada, escribiendo sobre esto, ¿no? Porque me interesa, me intriga, me da curiosidad o me manijeo por esto. Es que tal vez esto lo debería haber pensado mejor. Tal vez la mejor forma de demostrar que no lo quiero en mi vida era dejarlo ahí, sin bloquearlo ni nada. Así podría darse cuenta que por fin lo ignoro. Por fin admito que en mi vida ya no quiero su presencia.