10/29/2016

- "Verano"



Estos días fueron raros. Sí, todo en mi vida suele ser raro. Pero sinceramente no tengo mucho para contar sobre mi mal estar. No lo sé. Estoy pensando en otras cosas. Me estoy fijando en mí, lo cual es algo positivo.

El jueves llevé a mi hermano al colegio. Esquivé a Ian como una campeona. De hecho creo que Dios me ayudó porque cuando mi bro entró, pasó un ratito antes de que los de sexto de secundaria salieran. Ese ratito antes bastó para que yo me pudiera ir, para escapar de todo recuerdo que su presencia me podía generar. 

En la estación, mientras esperaba el colectivo, desvié la mirada para no cruzarme con una excompañera. Fue una tontería porque al hacerlo, me crucé con una chica que hablaba conmigo cuando yo estaba en el prado. Recuerdo que hasta tenía su whatsapp y nos la pasábamos los recreos hablando. Tres años después, es muy amiga de la novia de Ian. Y resulta que al cruzarmela, estaba con ella. La novia de Ian. Parece que se esguinzó o algo así porque tiene una bota en la pierna.

Recién le acabo de preguntar a mi mamá por la exposición anual que se hace en el colegio. Cada año, en esa exposición, quinto de secundaria presenta la obra. Este año tocaba la obra de la novia de Ian. Y yo quería estar ahí para verla. ¿Por qué? Porque soy tonta y me gusta sufrir, fin. Pero ahora mi madre me dijo que este año no se realiza, y ahí se van mis ilusiones de verlo o verla. Creo que ahí se van todas las posibilidades existentes de verlo, de cruzarmelo cara a cara. Creo que por eso di por terminada toda la situación con él. Todo lo que tenía con él, que no eran más que charlas y palabras bonitas falsas, carentes de sentimiento real.

Ayer hablamos un rato por Snapchat. No sé lo que pasó, pero él ya no me responde más. Tampoco quiero saberlo porque para eso tendría que entrar a la aplicación solo por y para él, y la cosa no es así. Mi malestar llamado "Ian" no va a terminar nunca si sigo esperando un mensaje suyo. Pero lo que más gracia me da es que la primera "tanda" de mensajes los terminé yo clavandole el visto. Al otro día de la nada me dijo que tenía que venir a Burzaco para cortarse el pelo. Al final no vino, pero lo que me quedó en claro es que le da una paja venir hasta acá. Me quedó bastante claro, y ahora considero eso una de las opciones por las que no quiere estar conmigo.

Lo importante es que a pesar de no tener todo claro, ya no me importa demasiado. O mejor dicho, hay cosas que me parecen más interesantes que pensar en lo que él sentía o sintió o siente. Y si me preguntan por Ian, les diría que ese chico algo siente por mí. Por algo siempre vuelve. Por lo menos alguna que otra vez me piensa, por lo menos alguna vez en el año, por más que sea un segundo o un minuto, aparezco en su mente. Yo lo sé. No me pregunten por qué ni me pidan fundamentos, es lo único que sé. Y me hubiese gustado ir a su fiesta, estar linda y que él haya encontrado o dicho algo, o simplemente que me mirara. Pero no. Y eso ya es pasado.

Como dije, tengo cosas más interesantes por las que ocuparme ahora. Estoy entusiasmada y espero poder centrar mi cabeza en cosas que de verdad requieren mi atención. Tengo buenas noticias que no son del todo satisfactoria, pero es un paso muy importante en mi vida. Ayer me llamaron para una entrevista de trabajo en Palermo. El lunes tengo que ir. A pesar de que me asusta, me entusiasma. Quiero trabajar, tener mi plata y poder avanzar. Creo que es el primer paso para estar bien conmigo misma. Y también está el hecho de que voy a estudiar medicina. ¡Quiero ser médica! Eso es lo que quiero hacer. Y me quiero esforzar. Quiero llegar a lograrlo. Ya está, no me importa si tengo que dejar atrás quién era. Ian ya pasó. Ian significa menos de una fracción en mi vida entera. Mi vida entera se va a convertir en medicina por unos largos años, y no quiero que Ian me atrase. En realidad, no quiero que nadie me atrase. Por eso, preguntándome por qué él ya no duele igual, llegué a la conclusión que voy a dejar de lado amoríos y chicos, lo suficiente para poder centrarme en mi autoestima. Sí, eso es lo que haré.

Con respecto a Nicolás, me produce curiosidad. ¿Qué estará haciendo? ¿Cómo le irá en la facultad? ¿De qué trabaja? ¿Su hermana qué está estudiando y de qué está trabajando? ¿Nico habrá cojido con otra ya? ¿Cuál es su relación y cómo serán sus conversaciones con su ex? Sí, le sigo teniendo rencor a esa chica. Pero desde hace mucho tiempo que él no es mi prioridad. Hace rato que se convirtió en un recuerdo lejano y algo bonito en alguna medida. Pero eso no quita que algunas veces piense en él y quiera volver al momento en el que estuvimos juntos, por más que no sea bueno ni lindo. Algunas veces, por períodos de tiempo hiper cortitos, me dan ganas de alguna vez, en el futuro, nos crucemos. Tal vez yo a punto de recibirme de médica y él como un ingeniero. Me produce curiosidad todo sobre él, y algunas veces pregunto y fantaseo en cómo van a salir sus hijos o con quién se pondrá de novio. O cosas así, porque a pesar de todo, no quita que él haya sido mi primera y única vez.

Una canción nueva de La Oreja de Van Gogh me hace acordar a él. Creo que la letra me identifica.


VERANO
La Oreja de Van Gogh

Tirada en el sofá, frente al ventilador.
Verano veinte dieciséis.
El aire viene y va, pero siempre me trae tu voz.

Lancé mi vida al mar cuando todo acabó
y lo único que no se hundió
fue mi colección de recortes mirándonos.

Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda,
volver a estar tan cerca
de tí.

Déjame pasar la noche,
deja que me quede aquí
que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
Vamos a tocar el cielo 
como la primera vez
celebramos esta noche
y te prometo no volver.

He roto mi manual sobre cómo olvidar
y todo me recuerda a tí.
Las lágrimas se van,
pero duele al respirar.

Perdida en la canción de la chica de ayer,
así me siento yo sin ti.
Es tarde ya lo sé,
pero quiero volverte a ver.

Quiero tocar tu puerta 
aunque nadie lo entienda,
volver a estar tan cerca
de ti.

Déjame pasar la noche,
deja que me quede aquí
que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
Celebremos esta noche
y te prometo que...

Vengo con una maleta
llena de vivir sin ti,
pero nada en este viaje
me ha hecho nunca ser feliz.
Y es que llego tarde como siempre,
tarde es siempre para mí
que esta noche tengo frío
y no sé dónde dormir.

Tirada en el sofá, frente al ventilador.
Verano veinte dieciséis.
El aire viene y va, pero siempre me trae tu voz.

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