10/02/2016

- Pasado



Millones de veces este blog me vio deseando una máquina del tiempo para volver a revivir ciertas cosas y evitar cometer muchos errores que hoy lamento. Millones de veces. Incontable veces para ser sinceros. Y si me preguntaran si hoy sigo queriéndola, la respuesta sería "hoy más que nunca". Y quizás mañana la quiera más que hoy, y pasado más que mañana. Porque este sentimiento nunca desaparece.

Si alguien leyera esto, estoy segura que pensaría que yo vivo mucho en el pasado. Puede ser. Puede ser que yo viva en el pasado, que me consuele en eso, que me quede allí para estar a salvo porque el pasado es lo que conozco y el futuro... el futuro me pone nerviosa. Pero hay otras veces en las que pienso en el futuro. No de la manera adecuada, pero pienso en él. En el futuro. Tal vez debería usar mi energía planeando el futuro y no pensando en él, pero soy Mariana. Uso la energía mal. Porque tengo poca energía y la poca que tengo la uso en pensar y en lamentar. Así es cómo soy.

Tal vez no estaba destinado que yo sea la elegía de alguien. Tal vez ese no era mi destino. Tal vez esto es una señal de que tengo que cambiar. Quiero decir, la razón por la que nadie me quiere, por la que nadie me entiende. La razón por la que nadie se queda conmigo. Quizás estoy mal, demasiado mal, y como egoísta que soy, no me doy cuenta. Mejor dicho, tal vez no lo quiero admitir y no quiero cambiar. Y tengo que hacerlo. Por ahí esto sea una señal. Ahora mismo desearía que, por ejemplo, Nico se hubiera quedado conmigo. Porque ya está, lo perdí. Tuve un solo momento con él, un momento que pasó hace más de un año y no se va a volver a repetir, y yo siento que en realidad no quiero a un tipo de persona distinta que no sea él. Pero ya está, él no va a volver. Y el hecho de que yo me haya entregado a Ian y él se fuese corriendo lo hace peor. Nadie se queda conmigo. Me lo restrigo en la cara.

Tal vez el día que cambie, el maldito día en que resigne a cambiar, ese día alguien va a llegar a mi vida y me va a querer por lo que soy, por lo que muestro. Pero... ¿y si no? ¿Y si nadie me sigue eligiendo? ¿Y si siguen pasando por mi lado y termino siendo nada para todos? ¿De qué sirve haber cambiado? Estoy tan confundida... No tenía nada para entregarle a Nicolás. Ni a él ni a nadie. Ni a Ian. A nadie. Y quién venga en el futuro... tampoco tengo nada para entregarle. No tengo nada para entregarle a nadie, ni aunque fuera a un amigo. No tengo nada que entregarme a mí misma. Estoy tan vacía. Tan vacía por dentro y por fuera, porque soy una insulsa. Y no, no estoy siendo exagerada ni malvada conmigo. Todos estos años fui buena, demasiado buena, conmigo como para no ver o simplemente ignorar la realidad. Todos estos años me di cuenta que me estuve alimentando, que me estuve creyendo más buena que los demás cuando la realidad es que si hay alguien que hoy en día no es nada, alguien que no representa ni lo más mínimo en este mundo, ese alguien soy yo. Estoy tan vacía por donde se pueda verme...

No sé qué hacer para sentirme bien. Ya comienzo a creer que no hay solución para mí. Confío en que en un futuro, cuando sea una universitaria, todo cambiará. Considero que estos son problemas de adolescentes, pero en el fondo hay que admitir que no tiene que ver con la adolescencia en sí, sino con la esencia de Mariana, con lo que soy. Con lo que demuestro ser y lo que entrego a los demás. Y lo que me entrego a mí, que es igual a nada. Dale, sí. Decilo. Soy un fracaso. Tan vacía, tan estúpida y egoísta. No sé qué hice para ser así, pero así soy. No sé por qué, no sé cómo, no puedo ser de otra forma. No me sale. No me sale ser de otra forma y comienzo a sospechar que no quiero. ¿Por qué me cuesta tanto?

Fiorella, la novia de Nicolás. O mejor dicho ex, porque ni siquiera es la novia. Bueno, pero para mí sí. Para mí que no van a tardar en aparecer juntos, y esa tarada va a subir fotos a instagram y tuiter, y al resto de sus estúpidas redes sociales, fotos con quién yo me acosté. Y yo me voy a reír como la estúpida tóxica egoísta que soy. "Jajá, yo me acosté con tu novio" voy a repetir, como si eso representara algo bueno. Sin contar que fue una noche de borrachera, en Bariloche, y que luego de esa noche él ni siquiera quiso hablar conmigo. Ni siquiera quiso verme. Ni saludarme. Ni nada. Que me dio su número y que no me contestó ningún whatsapp. Y que él ni siquiera se hablaba con Fiorella en esos momentos. Así que yo no gané nada. Yo lo perdí todo.

Es que ella, Fiorella, parece tan llena de vida. Y para mí es estúpido porque yo estoy en una situación contraria. Yo no estoy llena de vida. Mientras ella se saca fotos sonriendo, yo no puedo ni sacarme fotos porque enseguida reconozco lo mal que me siento conmigo misma. Yo no puedo gustarle a nadie y ella parece... tener tanto positivismo en su vida. Y yo soy todo lo contrario. Yo soy negativa y me gusta la gente negativa, por eso me burlo de ella. La realidad es que ni siquiera burlándome de ella puedo encontrar verdadera felicidad porque al final del día yo sigo siendo igual (o más) fracasada. Porque al final del día sigo extrañando a todas esas personas que me abandonaron. Que me conocieron y escaparon de este monstruo que soy. La realidad es que ni siquiera burlándome de que ella es más gorda que yo logro aceptarme o gustarle a alguien. Estoy muerta en vida. Y no quiero hacer nada más que estar sola. Sola para siempre. Sola físicamente, porque de otra forma ya lo estoy.

No sé cuándo esto va a terminar. Me acuerdo que a los quince también me sentía fracasada, pero no tanto como a los dieciocho. No puedo avanzar más. Se me hace tan difícil. Ojalá esto sea la adolescencia. No sé por qué siempre que empleo mi poca energía en creer que todo va a mejorar, nada mejora. No solo eso, todo empeora. No lo sé.

"I'm falling in love and I hope that you love me the way that I am"

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