9/06/2016

- Lo que podría (o no) ser.



Enamoramiento adolescente. ¿Vieron que forro es el enamoramiento adolescente? Te ilusiona, te maneja a su antojo y te destruye. Se lleva una parte de vos. Te ataca la mente y te invade el corazón, te hace sentir indefensa, te hace creer que no sos fuerte para nada. Pero sí sos fuerte si superas ese enamoramiento adolescente. Porque no hay nada peor que enamorarse de una persona y tener tantas dudas. Si aquello es real, si aquello durara para siempre, si es amor de verdad o son las hormonas. Saber si la otra persona te quiere o no. No sé, tantas cosas por las que preocuparse que no nos da el espacio suficiente para poder amar.

¿Y qué carajos pasa cuando amamos y no nos aman? ¡Qué mierda! Eso es lo peor del mundo. Porque en la adolescencia se exagera el dolor. Tu vida se derrumba cuando algo pequeño pasa. Nos hacemos problema por todo. Y que una persona no nos ame nos hace sentir tan incapaz de ser amados. El enamoramiento adolescente, qué enamoramiento de mierda. No sé cuál es el sentido de enamorarse siendo adolescente. No sé cuál es el sentido de enamorarse.

Ese es el tema del enamoramiento adolescente. Llega en un punto de tu vida que trata de convencerte que el amor no sirve para nada. Trata de convencerte que no tiene sentido amar y ser amado. Yo personalmente creo que hay dos clase de enamoramiento adolescente: los que la pasan bien y los que la pasan mal. A lo largo de mi vida vi personas que cambiaban de novio como cambiaban de bombacha. No lo sé, no lo entiendo. Yo no puedo amar más de una persona, y ese amor me dura mucho tiempo. Debe ser porque no sé soltar. El tema es que esas personas tienen algo especial. ¿Esperanza quizás? Algo para no engancharse en el pasado y seguir caminando, y volver a intentarlo con otras personas. Realmente admiro esa capacidad. Y es que el lado en el que la pasamos mal, el lado mío, propio, es el lado que queremos estar con una persona y pasan cosas. Nos rechaza o nos dejamos llevar por otras cosas, o terminamos arruinando todo porque no sé, porque simplemente ese es el destino del lado que la pasa mal. Y no tengo vergüenza en admitir que yo pertenezco a ese lado. No tengo vergüenza en admitir que hoy me estoy muriendo por estar así, por alguien. Propio del lado que la pasa mal. ¿Seré yo y mi eslogan de "nunca superar"?

Por los pasillos de miles de instituciones se corrió el rumor de que soy diferente, que pienso diferente. Que soy especial, que soy rara. Por ahí lo mio sea un caso único. Por ahí soy la única que se siente así. Tal vez soy la única que está muriéndose por no ser querida por alguien a quien se le quiere y mucho. Por ahí soy la única que leyó miles de libros acerca del amor y ninguno acerca de la indiferencia. Ninguno acerca de la superación. Por esa razón siempre intento ver el problema, ver cuándo empezó todo. Retrocedo en el tiempo buscando el momento en el que podría haber cambiado, podría haber sido otra. Podría haber tomado el rumbo de a los que le van bien. Podría. Y en eso caigo. En imaginarme toda una vida distinta. En ser otra. En no ser yo. Y es que por ahí le problema sea yo y mi negatividad el que me enfrasca en a los que nos va mal. Por ahí soy yo que cayó en eso y no tiene intención de salir, sino de berrinchear, victimizarse, hacerme la sufrida. 

No lo sé. No sé cuál es mi problema. Solo sé que hoy estoy mágicamente perdida, mágicamente necia a cambiar. Soy un desastre, un mamarracho en una hoja de papel. Tengo la mente tan perdida y los sentimientos tan encontrados que me aferro a lo que podría o no ser.

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