9/27/2016

- Cuando la otra no es otra más que yo

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Es raro toda esta situación. Llegué, me recibiste, me abriste tus brazos y de repente me echaste. Me empujaste. Me lanzaste a ese agujero negro, temido, que se llama olvido. Llegué y me fui. Rápido pero lento. Lento pero rápido. Pensé que había confianza entre nosotros, pensé que había amor o un poco de cariño siquiera. Pero no, me equivoqué. Pasaste cuatro años hablándome, contándome tu peripecias, tus salidas nocturnas, tus temores y tus proyectos. Pasaste cuatro años haciéndome reír y riendo conmigo, festejandome los chistes y enojandote por los reclamos. Pasaste cuatro años siendo vos, siendo aquel que estaba presente en mi vida. Fuiste lo que yo quería, y no te buscaba. En ese momento no te buscaba. Nunca te busqué. Jamás pensé que te convertirías en esto que sos hoy.

Es super raro. Tal vez yo lo estoy haciendo peor. No lo sé. La realidad es que todavía sigo confundida por vos, todavía sigo recordando cada palabra, cada cariño, preguntando al cielo por qué. ¿Cómo? No entiendo al amor. No entiendo cuando debía aparecer. Pasamos tantas cosas, muchas cosas que van más allá de besos, caricias y pasión. Muchas más que una charla con la luna o un encuentro caliente con sábanas de intermediarios. Pasamos por muchas cosas, esto -lo de nosotros- no puede ser cualquier cosa. Tiene un nombre. ¿Cuál? Quiero saber qué es esto. Quiero saber qué era esto para vos. Quiero saber cómo llamas a esto, cómo me llamas a mí. ¿Qué es esto para vos? Charlar por años, vernos el alma y los sentimientos, saber cosas de mí, saber cosas de vos. Fingías amar a otra mientras hablabas conmigo, mientras yo veía lo que sentías y vos me ignorabas pero veías a la vez lo que pasaba por mí. ¿Cómo lo llamas? ¿Cómo lo llamo? Soy la única pensando en esto. El baile terminó y yo todavía no puedo superar que el salón esté vacío, que ya no haya nada tuyo y mío. Nada de lo que pasó durante tanto tiempo.

Es hiper hiper raro. Me lo estoy cuestionando todo el tiempo. Si debí creerte, si no debí... Me dejé llevar por tonterías que ni siquiera me hacían feliz, todo porque comenzaba a quererte y jamás había querido como cuando te quise a vos. Nunca. Y por eso quise saber lo que era el amor. Y hoy para mí el amor no es nada porque esto que yo creía amor en realidad, para vos, no significo más que un juego. Tanto decías que me querías, tanto decías que yo te importaba. A pesar de lo que demostrabas, yo prefería creer y me quedaba. Me quedaba porque creí, porque creí que nunca nadie me había querido como vos me querés a mí. Nunca fui importante para nadie, pero ahí estabas vos, dispuesto a darme todo el cariño que me hacía sentir igual a los demás. Que me hacía sentir bien. Vos me lo entregabas o por lo menos fingías hacerlo. No sé qué pasó, no sé lo que ocurrió. No sé qué fue lo que arrastró con todo esto. En un segundo te convertiste en un tornado y arrasaste conmigo... arrasaste con todo sin siquiera importarte. En cuatro años lo poco que habíamos construido estaba hecho trizas. Y yo en el suelo, llorando, tratando de cuidar mi corazoncito solo y aplastado que tantas veces intenté arreglar solo por vos, solo para seguir creyendo que vos me querías, solo para encontrarle un lugar en este mundo. Mi corazoncito, el que arriesgué ciegamente poniéndolo entre tus brazos, pensando que éstos jamás temblarían. Hasta que viste a alguien más, hasta que viste a otra. Hasta que viste que esa otra era más capaz, más linda, más estable emocionalmente. Que era capaz de cuidarte. Abriste los brazos y mi corazón se desplomó en el suelo, rompiéndose otra vez. Una vez más. La última vez.

Hoy ya no puedo repararlo. Hoy estoy intentando. Intentando olvidarlo, superarlo. Superar estos cuatro años, pensando, recordando cómo comenzó todo. Desearía no haber respondido nunca aquel mensaje de noche de noviembre. Desearía no haberte entregado mis minutos, mis palabras, mis tipeos. Desearía que no hubieras entrado nunca en mi vida. No es resentimiento. A pesar de que digan que las cosas malas sirven de enseñanza, creo que había maneras menos dolorosas de enseñar algo. Podría haber aprendido con algo más suave, con algo que no fuera tan duro como esto. Y tuvo que ser con esto, con vos. Ver como todo lo que creí posible se convirtió en una fantasía, viendo como todas esas cosas que me decías que no podías hacer en realidad no podías hacerlas conmigo, pero sí con otra. Viendo como una vez más me pongo a escribir y a pensar en vos, en todo lo que alguna vez fuimos y que ya no existe. Viendo todas esas mentiras absurdas que me crecí. Viendo como otra vez me convertí en la otra.

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