9/08/2016

- Cambios



Si pudiera volver al pasado cambiaría muchísimas cosas. Por ahí son cosas que considero que no hice tan mal, simplemente las desviaría por otro camino. No creo que haya tomado el camino correcto. Creo que iba bien hasta un cierto punto, luego me descarrilé por completo. Y en esto me hace pensar Nico. Él saca este lado de mí.

Cuando volví de Bariloche, me sentía una chica normal. Es raro que me sintiera así solo por perder la virginidad, solo por haberme comido muchos pibes. Por un momento pensé que mi vida mejoraría, que Pibito me buscaría. Me sentía distinta. Pero no. En el hotel lo busqué y él no quiso hablarme ni verme. Me ignoró. Un mes después le envié un mensaje, un mes exacto. Y él no me contestó, solo se limitó a clavarme el visto. Y yo me quedé dura. No sé si estaba dura por el pedo que tenía o porque estaba cayendo en lo que significa escribir un mensaje en pedo que diga "nos veamos y nos besemos" por más que sea una especie de chiste.

Al principio sí, volví con un poco de mayor autoestima. El hecho de que al principio pensé que podía llegar a estar embarazada me hacía sentirme normal también. Me sentí en esa burbuja de normalidad, no me sentí el bicho raro y fracasado que soy. Pero los meses siguieron pasando. Nico no me hablaba, no me decía nada, ni siquiera parecía haberme agendado. Yo parecía recuperar ese mal estar que sentía antes, un mal estar que aumentaba acorde los días pasaban. Al igual que los celos cuando veía sus fotos con amigas o sus retuits con su ex o demás otras cosas. Entonces siempre me pregunté qué podría haber hecho para poder ser lo que él estaba buscando. Qué podría haber cambiado, cómo podría haber sido para que Pibito me mirara para algo más.

Podría haber dicho que me gustaban Los Piojos. Podría haber usado otra ropa interior, haber sido más limpia, tener un olor a fresa en la piel y más actitud. Podría haber dicho o actuado de otra forma, más atrevida y cariñosa a la vez, haberle demostrado un poco de mi "inteligencia" o algo más... Y si él me mirara, no servía de nada que yo estuviera en la escuela pública, habiendo repetido. Entonces me remonto a tiempos pasados para evitar haber repetido.

La única razón por la que quiero volver a Bariloche es por eso, por Nicolás. Es por eso que envidio a cada gente que se va de viaje de egresados a allá. Por eso, porque cuando a mí me tocaba irme, al otro día Pibito se iba para cruzarnos en una habitación del hotel y tener una noche juntos, una noche que desearía que hubiese sido distinta. Hablando de Bariloche, Expibito se va mañana y yo no tengo ganas de abrir ninguna red social por eso. A la vez tengo ganas, curiosidad. A la vez quiero cerrar los ojos y dormir, soñar con él.

Cuando pienso en Nico, en lo que podría haber sido y lo que no, retrocedo un año. Luego a otro. Y luego a otro. No sé cuándo me convertí en esto. No lo sé.

Recuerdo cuando nos vinimos a vivir a Burzaco. Mis papás se separaron; mi mamá se fue a Longchamps y ahí fue cuando me cambié de colegio. ¿Hubiese sido la misma si seguía en Lanús? Es súper raro porque siempre estuve cerca de Nicolás. Es como si el destino hubiera metido mano. La metió para el orto, pero bueno. El primer año en Longchamps fue bastante duro. Nadie en el colegio me quería y no tenía casi ningún amigo. Al año siguiente me pasé a la mañana y fue diferente. Casi todos me querían incluir en sus grupos y mis compañeros decían que yo era re buena. Estoy segura que si hubiese seguido así, me hubieran elegido como mejor compañera. No sé por qué pero cambié, me convertí en una atention whore. Y ahí fue cuando mi vida se fue cayendo de a poquito.

Si pudiera volver al pasado, le diría a la Mariana del pasado que le diga que sí a Gonzalo, ese chico que le pidió ser la novia en sexto grado. Así tendría un poco de iniciación con respecto a los chicos en vez de ser la antisocial. Le diría que trate de juntarse con Agustina, esa chica que le ofreció un asiento cuando estaba sola. Le diría que se calle más, que no intente llamar la atención, que sea tranquila e intente adaptarse, integrarse a algo siendo callada pero divertida, siendo ubicada y haciéndose amar más y odiar menos. Le diría que reaccione positivamente a los intentos de sus padres a que se maquillara, a preocuparse por sus cicatrices y granos en su espalda y pecho, que no abandone el deporte e intente hacer otras cosas, que intente comprarse ropa mejor para ser más linda y sin vergüenza. Que en primero no se deje llevar e insulte a todos sus compañeros, que no se deje opacar por Leandro. Que no le de importancia. Que le diga que sí a Tute, ese chico un año mayor que se le tiró. Que baile con él en el cumple de Melina. Que no corte amistad con ella. Que en segundo le soporte las cosas a Ana y no la agarre de los pelos, que no se pelee con todo el mundo, que trate de ocultar su histeria y su mal humor. Que se preocupe por su higiene. Le diría que no se confíe del "amor" de Leandro porque no es lo que parece, que intente decirle a sus padres y hasta que se cambie de colegio. Le diría que en tercero no abandone guitarra ni canto, que se esmere por esas cosas, por saber de bandas nuevas y por ser auténtica. Que trate de ser más sociable, tener más amigos y empezar la acción católica. De tomar la iniciativa. De preocuparse aún más por su higiene y por su ropa. Que no se ocupe de llamar la atención de los demás ni tampoco del profesor. Que diga que sí cuando su padre le ofrezca irse a vivir a Capital. En cuarto le diría que otra vez se ocupe de su higiene, que arme su grupo de amigos y sea mejor con la gente. Que para sus quinces pida una rinoplastia o un iPhone y que cuide mejor sus cosas para no ser robada por los demás. Que no le siga la corriente a Ian, que vaya a la acción católica y empiece algo más. Que se esmere en hacer sus cosas, que remodele su habitación y considere la idea de avanzar con el maquillaje, el cuidado facial y el cuidado corporal. Que considere la opción de cambiarse de colegio. Le diría que se haga alisados, que cuide su pelo, que estudie. Que no repita. Que deje de soñar con Leandro. Que no le de pelota a Federico. Entonces seguiría ahí, siendo una chica normal, tal vez siendo mejor. Tal vez no sería la chica más linda del mundo, tal vez no sería la mejor, pero tendría una vida más equilibrada, una vida como la de los demás. Tal vez no se sentiría tan mal si no le hubiese dado tanta bolilla a su "depresión", mejor llamada tristeza adolescente, y no se hubiera dejado llevar por eso. Porque le diría que tiene tiempo, que aproveche aquellos valiosos años para arreglarse mejor, para vestirse mejor, para verse mejor. Para ser más linda y prepararse porque así yo podría decir otras cosas de mí.

Le podría decir a Nico que yo hice básquet y algún deporte más, y podría tocar una versión mejor de mi cuerpo, una deportista y sin cicatrices. Podría decirle a Nico que sé cantar y tocar la guitarra, y le podría haber cantado una parte de "Civilización" o de "Ando ganas". Le podría haber contado que me gusta el rock y la cumbia al mismo tiempo, que me gusta todo tipo de música. Le podría haber mostrado fotos de mis amigas, de cuando salgo a bailar, del UPD y de los perfiles del colegio. Le podría haber mostrado mis outfits, podría habérmelo encontrado al otro día y que él me vea linda. Podría haber visto algo más de mi. Una versión mejorada, algo atractivo. Podría haber sido una chica normal. Podría. Tal vez si todas esas cosas hubieran pasado, él se hubiese quedado conmigo.

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