7/24/2016

- QUÉ DÍA DEL ORTO LA CONCHA DE TU MADRE





¡Qué buen día! ¡Qué buen día para pegarse un tiro en la recalcada concha de tu hermana! ¡Qué buen día! ¡Qué buen día para tirarse de un acantilado! Dios mío... Estoy tan enojada, tan... enojada... GRRRRR. Qué día de mierda, por el amor de Dios. Me siento para el orto. Tengo tantas cosas para expresar que no sé por dónde empezar. Necesito ir a la psicóloga urgente. No sé qué hacer...

Para empezar, hoy fui al bingo con mi mamá y creo que vi a Ian. Sí, creo que lo vi. Creo. No sé si soy yo imaginándome cosas o qué, pero bue. Parece que sí, que lo vi. Y estaba con alguien. Con su novia, supongo. Y parecía su voz. Entonces debe ser él. Sé que dije un montón de cosas. Sé que dije que debía olvidarlo, sé que dije que lo bloqueé de todos lados justamente porque me hacía mal, todas esas cosas que dije, que son sinceras, son irrelevantes el día de hoy. El día de hoy y siempre porque no voy a negar que, aunque no quiero, cada noche se me aparece él. Y pienso en él. Y vuelvo a pecar otra vez porque vuelvo a pensar en él. Todo lo que hago (o mejor dicho, intento hacer es por él). Y sé que es al pedo porque sé que cuando yo vuelva  tener celular, él no va a existir porque tiene una novia y le importa ella y no yo. Le importa ella y seguro le importan otras veinte mil chicas más antes que yo. Y yo solo lo quiero a él. Y eso es capricho porque soy consciente, porque veo todo el daño que él me hizo. Y sin embargo, a pesar de todo, lo sigo queriendo. Y me rebajo. Y me baja el autoestima porque me comparo con su novia y con otras chicas más y digo "Guau, cómo es que me iba a querer a mí?". No tiene sentido que siga pensando en él, pero no puedo. No sé qué hacer. Me siento tan triste.

Y me estaba sintiendo así. Ahora me siento mucho peor porque adivinen. ¡Mi prima, la pelotuda de doce años, le faveó un tuit! ¿Ustedes lo pueden creer? No sé qué hacer. Estoy tremendamente celosa. Tengo ganas de matarla. Dios. La voy a recagar a palos. Me siento tan mal. ¿Cómo es posible? Por el amor de Dios. Odio tanto mi vida.

Estoy tan mal. Hoy es una noche para ahogarme en licor y embriagarme hasta llorar. Pero no, no estoy sola. Quiero... no sé. Qué día del orto, la reputísima madre.

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