7/16/2016

- El licor.



¿Nunca han intentando escribir una entrada, un poema con una botella de alcohol en la mano? Sin ideas claras, sin disfrazar nada. Sería genial. Porque cuando uno se emborracha, el alma se ablanda y viene la verdad, la sinceridad. No hay disfraz, no hay careta, solo los sentimientos a flor de piel. O eso es lo que espero de una Marian ebria escribiendo en su blog. No, no estoy borracha hoy... desafortunadamente. Pero apenas tenga la oportunidad destaparé una botella de algún licor yo sola (o con Sofi, quién sabe), entonces escribiré... solo para ver si soy sincera o sin aún ebria trato de callarme a mí misma.

Tal vez es lo que estoy tratando de hacer en estos momentos. Tratar de atrasar, de no explicar todo lo que me está pasando. En realidad no estoy segura por qué quise escribir a estas alturas, a estas horas, en el blog. No sé si lo necesitaba. En realidad, sí. Lo necesito. Últimamente lo necesito bastante porque me están pasando cosas que me ponen triste. Seria. Porque no puedo parar de pensar y pensar, y no sé qué es lo que me mortifica más. Quiero cambiar mi vida, pero no sé de dónde empezar. Vivo en un mundo de fantasía, y ahí es donde me escudo. En serio...

Si ahora tuviera algún tipo de medidor de autoestima les aseguro que mi puntaje sería -100. Por poner un tope. Porque les aseguro que no estoy del todo segura que la palabra "autoestima" tenga algún valor positivo en mi vida. Quizás es que venimos al mundo con una botella de autoestima que debemos beber moderadamente a lo largo de nuestra vida. Y yo me la he bebido rápidamente, sin espacio ni pausa alguna, en los primeros años de mi vida. Mi infancia quizás. Todos estos años de adolescencia no sirvieron de progreso en lo absoluto. Siempre que intento dar marcha atrás, recordar todo, no recuerdo ni un solo momento en el que no haya fracasado, en el que algo me haya salido bien o mínimo, como quería. Y lo único que me reconforta es la abstracta idea de que en un futuro alguien inventará una máquina del tiempo, entonces tendré la oportunidad de revivir momentos y arreglar errores.

Estando sola seré un desastre, lo sé. Estuve sola todo este tiempo y mírenme. Estoy triunfando como nunca. Estoy en la cima de mi éxito personal. (Sí, es sarcasmo). Tampoco quiero estar acompañada. No sé si es mi forma de ser o es una enfermedad. ¿Estaré realmente deprimida? No lo sé. Me propuse el año que viene empezar mi antigua psicóloga porque es la que me conoce hace rato y bueno, no tengo ganas de explicarle mi estúpida vida a una psicóloga nueva. Los labios que me di últimamente fueron... no, no fueron, pero tienen algo de positivo. Algo de positivo porque digamos que eso es lo que estaba buscando mi psicóloga. Y estoy hablando sobre maquillarme. Solo eso. Es en lo único que he avanzado, y no estoy segura de haber hecho un avance.

Así que bueno, no sé. No me dan ganas de seguir con mi vida fracasada, pero bueno. Eso es todo por hoy. Ah, y me olvidé de decirles. Ian pasó la tarde con su novia. Tuvieron una linda tarde. Seguro cogieron. Ojalá se quede embarazada. Bueno, no sé. Ojalá sean felices, no hay necesidad de ser tan perra. Bai.

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