12/04/2016

-Me sentí intocable...



Últimamente estoy triste. Bah, no triste. Melancólica es la palabra. Sí, últimamente estuve melancólica. Por pibito. Nicolás, el de una noche. Este blog seguro lo recuerda un montón, a pesar de que hace mucho (o por lo menos a mí me parece que fue hace mucho tiempo) que no escribo sobre él.

Empezó la facultad este año y conoció a una chica. Desde entonces que la retuitea y le favea cosas en tuiter, inclusive fotos de ellas. Y en instagram le pone me gusta a fotos viejísimas, de cuando ni se conocían. Buscando opiniones, mucha gente dijo que probablemente a él le gusta o quiere algo con ella. Y eso, al pensarlo tal y cómo lo estoy pensando ahora, me pone triste.

A veces soy histérica y poco racional, pero en esta situación intenté serme lo más sincera posible. Quiero a un chico como Nico, siento que ningún otro chico me va a gustar porque no es cómo él. Así de tímido y hasta físicamente cómo es él. Y probablemente haya chicos más lindos y que me traten mejor, pero es así. Y desde que me empezó a gustar Nicolás (o mejor dicho, desde que no pude superarlo) supe que no iba a tener ni una oportunidad con él. Por eso intenté ser lo más racional posible. Lo más sincera, como dije antes. Y decir "yo con él no quiero nada ya".

Esta chica le gusta. Sé que es demasiado infantil y enfermizo dejarle mensajes amenazantes, pero supongo que es una forma de canalizar mis sentimientos. Y no, no es una justificación. Sé que estoy siendo hiper tóxica, que estoy haciendo el mal y disfrutando de ello, cosa que siempre critico. Pero tengo un nudo en el pecho que no sé cómo sacarlo.

Siempre pensé que estaría buena alguna oportunidad del destino para volvernos a ver la cara, una vez aunque sea. Pero no sé si es tan bueno como parece. No es buena idea. Espero que el año que viene, cuando empiece la facultad, pueda superar un poco esta situación. Porque pibito y esta chica no van a tardar en formalizarse. Y sé que me va a doler.

Cada vez que la stalkeo, siendo un dolor de panza. Sé que no debería hacerlo, pero lo hago. Me enrollo en eso. Deseo el mal. Estoy haciendo las cosas mal, lo sé. Pero bueno. No tengo otra cosa para hacer. Por ahora estoy atrapada en esto, estoy enfrascada en esto. Pierdo la concentración rápido y eso hace que mis pensamientos se vayan a él. Se concentren en él. Y él no piensa en mí. Él ni debe acordar ya de la noche que pasamos juntos.

Pasó tan rápido. Algunas veces desearía tener una máquina del tiempo para modificar todo. El simple pensamiento de que alguien lo pueda tener como yo lo tuve por dentro me destruye cada día más.

Esa es una de las cosas que tengo que aprender: superar.

12/01/2016

- Se termina una etapa



Ayer fue mi entrega de medallas. Es raro porque siempre supe que este momento llegaría, pero no tan pronto. No tan así, tan de repente. Es algo nuevo para mí. Pero bueno, una etapa se está cerrando, y no puedo estar más contenta porque es lo que estaba esperando. Solo me faltan rendir las materias del secundario que me quedan (casi todo sexto año) y luego seré una universitaria que sale a la vida con muchas ganas y mucha curiosidad. Sin embargo, a pesar de todo lo malo, no puedo dejar de recordar cómo empezó todo.

Y sí, esta es una entrada nostálgica. A pesar de que no me llevo muchas cosas de este colegio (solo materias), me llevo unas cuantas cosas de esta etapa que está culminando. Siempre dije que no me emocionaría lo más mínimo el hecho de terminar la secundaria porque no la termino como siempre quise, como siempre soñé. Siempre pensé que se trata de compañeros, amigos y profesores. Siempre pensé que se trataba de pasar toda la vida en un mismo colegio, con mi mismos compañeros y profesores. Pero no. No es solo eso. No fue eso. Fue y es mucho más.

Hace poco hablábamos con mi papá sobre los niños que son abandonados. Y es que desde hace mucho tiempo, desde que empecé a pensar en eso, opiné que es difícil convencer a un niño de que vale la pena vivir si no tiene familia, un niño que no tiene ese amor que yo siempre tuve, amor que siempre fue un motor para seguir. Y él me respondió que las personas buscamos ese amor donde nos criamos, que muchos niños abandonados que crecen en hogares hacen su vida y luego vuelven a esos hogares porque es lo que ellos apropiaron como familia. Y esto es casi igual. Aprendí a querer esta escuela con sus defectos y virtudes, aprendí a querer las mañanas en las que me tomaba el bondi y llegaba tarde (aunque en el fondo las odie). Aprendí a querer a los porteros que saludaba y a la kiosquera que me vendía golosinas. Aprendí a querer todo esto, y apropié este colegio como si fuera el colegio donde pasé mi vida. Y hoy me toca despedirme.

Este último tiempo se me vinieron a la mente todo lo que pasó desde que empecé la secundaria, un marzo de dos mil diez. Porque sí, les aviso. De eso se trata terminar la secundaria. No de profesores, de alumnos ni de las cuatro paredes en sí. La secundaria se trata de uno mismo, del tiempo, de los años que pasaste y las cosas que aprendiste. De cómo aprendiste. La secundaria es aprendizaje. Y es quizás una de las etapas más importantes porque entras hecho un niño de doce años y salís siendo un casi adulto de dieciocho. Aprendes cosas, creces, te la das contra la pared, te duele, llorás, mariconeas. Pero luego te levantas y sos más fuerte, y te encontrás un día despidiéndote de los años más importantes de tu vida. Años que te marcaron, años que recordarás por siempre. Años valiosos, con recuerdos y vivencias. Y eso es lo que hoy queda después de todo. Porque, a pesar de que deba rendir ocho materias, nunca más me voy a sentar en ese banco colorido, nunca más voy a mirar a mis profesores enseñándome algo nuevo, nunca más voy a mirar a mis compañeros, a disfrutar una de las clásicas bromas del bufón de la clase. Nunca más. Rinda hoy o dentro de cinco años aquellas materias, la secundaria la terminé. Porque todos los años de cosas nuevas para aprender, de compañerismo, peleas y risas las terminé. Se terminaron ayer, cuando me entregaron la medalla de secundaria. Y qué importa si fue el acto más choto que vi en mi vida, o si me movió un pelo y un poco más. ¿Qué importa? Lo que importa es que dentro de mi corazón, esta fecha sacudió todo.

Ponete a pensar, a recordar. Ponete a rememorar dónde estabas cuándo todo empezó. ¿Cómo empezabas la secundaria? En el Prado, con mi papá llevándome en su motomel verde hasta la puerta del Prado. Tenía doce años y una mochila negra de cuarenta y siete street. Amaba esa marca en ese entonces, la pre-adolescencia. Allí estaba, esperando por entrar, esperando por ver como mi última etapa de aprendizaje comenzaba. Y siempre pensé en terminarla. Siempre imaginé cómo sería ese momento. Muy distinto de hecho. Pero jamás pensé que llegaría, que estaría acá.

Los profesores. Te miraban curiosos, te preguntaban cuáles eran tus planes en el futuro, qué querías estudiar. ¡Y recién estábamos en primer año! Te veían con miedo, te veían con sospecha. Seguro sospechaban que yo no era la alumna diez del grado, seguro sospechaban que yo me comportaba algo mal. Y apareció ese profesor que marcó tu paso por la secundaria: Leandro. En su traje de correcto profesor y su comportamiento cruel, algo te llamó la atención, y no fue hasta el año siguiente que le prestaste atención. Casualmente coincide con el año en el que cree este blog y en el cual empecé las sesiones con mi psicóloga.

Tercer año. Me fue re bien. Fue el mejor año en cuanto a lo educativo de toda mi secundaria porque fue el año en el que me llevé menos materias. Los buenos tratos de Leandro desaparecieron, dejé de ser amiga de Clara y empecé canto y guitarra. Medio año cada uno, pero por lo menos empecé algo. Y al año siguiente, cuarto. Nuevo uniforme y yo ya tenía mentalizado los siguientes tres años. Hice mi pequeño grupito, me mandé muchas macanas y terminé repitiendo.

Cuando me inscribí en el actual colegio, salí llorando. No quería ir a ningún lado, solo quería que me dieran una oportunidad para rendir las materias, para continuar con mi curso. Para ser de la promoción dos mil quince. El día que repetí veía aún más lejos el hecho de terminar, y hoy... hoy estamos acá.

El primer año en ese colegio, dos mil catorce, me la pasé mariconeando por Ian y por haber repetido. Ahora me agarra melancolía y algunas veces desearía poder revivir las cosas que pasé en ese año. Me hice amigas y me sentí normal, como cualquier otra. Salía a bailar y todo iba bien en mi familia. El mundial también fue una cosa copada del año. Y en mi mente se vienen las cosas que pasaron: cuando me fui a comprar las cosas que necesitaría, cuando me peleé con la profesora Lovera, cuando nos la pasábamos jugando al Preguntados en clase y yo no era más que una niña callada pero divertida e inteligente. Pasó el tiempo y mi imagen fue cambiando porque claro, soy Mariana y necesito resaltar, arruino todo siempre.

El dos mil catorce terminó muy mal. Me enteré que mi mamá estaba embarazada y toda la promo dos mil quince se estaba preparando. La obra de quinto ya había pasado y yo la había presenciado, pero nada se comparaba con estar ahí, viviendolo. Yo tenía dudas de si ir a Bariloche o no, o de cambiarme de colegio. Pasé el verano en casa de mi tía, en Córdoba, y cuando volví quise verdaderamente cambiar. Cambiar porque ya había decidido ir a Bariloche y quería estar con Fede, un chico que antes me había gustado y que había vuelto a mi memoria y a mi "corazón". Ese cambio no se concretó, pero a cambio tuve la aceptación de mi misma por un período. O más bien, ignoraba lo que yo era.

El dos mil quince fue mi derrape. Todos en el curso me odiaban, solo tenía dos amigas porque las demás se habían alejado de mí. Bueno, en realidad no tan así. Simplemente se habían alejado pero no de mala gana, simplemente porque buscaban otras cosas porque, después de todo, seguían hablando conmigo y seguían invitándome a sus cumpleaños.

El viaje a Bariloche, una de las cosas que rememoro hasta entonces. Y este blog sabe que hay una única razón para hacerlo: Nicolás. Pibito. Si el viaje me hubiera agarrado ahora, sin duda hubiera agarrado a una Mariana distinta y, en parte, mejor. Con cosas más lindas y distinta. Y hubiese estado bueno que así como estoy, con las mismas cosas que tengo ahora, hubiese ido a Bariloche y me hubiese cruzado a Nicolás, hubiese aprovechado todas esas cosas que quiero disfrutar. Él.

Después de Bariloche no duró mucho el bien estar porque terminé amistad con mis amigas. Estaba sola. Sola y rara porque quinto ya se terminaba. Yo me sentía saturada, me sentía colapsada. Ian venía a hacer de sus estragos otra vez. Y yo estaba sacudida. Le mandé un mensaje a Nicolás en pedo y más, y veía con melancolía su término de secundaria. El año terminó con un "estás re linda" de Ian. Y con él todo estaba bien. Con papá, por ejemplo, no. Un mes antes de terminar el año me peleé con mi papá y me dijo cosas horribles.Y la pasé muy mal. Demasiado, diría yo. Pero Ian... Ian estaba ahí cómo podía.

Y el dos mil dieciséis vino. Yo sospechaba que probablemente íbamos a tener que irnos a vivir a Salta, y me sentía muy entusiasmada con eso porque me sentía igual de saturada y colapsada (o quizás más) que el año anterior. Yo ya quería que todo acabara, cambiar de rumbo, cambiar de sentido, respirar otro aire. Pero eso no pasó, y yo ya había actuado: me la pasé faltando y me quedé libre. Ese es el motivo por el que hoy tengo ocho materias para dar, y mis padres ni enterados.

Sí, este último año se pasó rapidísimo. Fue un año de mierda, lo admito, pero quizás lo fue porque me enseñó cosas muy útiles. De a poco voy aprendiendo a olvidar, a superar. A decir "ya está" y seguir. De a poco me estoy motivando, de a poco voy arrancando. Estoy tratando de ser más buena, de que alguien me quiera. Que alguien sepa que no soy tan mala como parezco y que no es mi intención ser forra. Estoy intentando ponerle onda a la vida. Y es así cómo me va a agarrar el dos mil diecisiete.

Espero que para el treinta y uno de diciembre yo ya esté pensando plenamente en la facultad, en el talón de control que tengo que entregar en febrero. Espero recibir el año inhalando aire para cruzar el portal de una nueva etapa y abandonar el pasado. Esta etapa ya culminó. Voy a conocer gente nueva, voy a estar en otro espacio, voy a ser una yo renovada. Y espero arrancarlo con mucho optimismo.

No cambia solo la secundaria. Cambia mi vida. Se viene otra cosa, se viene el futuro. Ya no puedo ser más esta que soy ahora ni esa que fui. No quiero es para mí. Quiero ser otra diferente, más buena. Otra mejor. Espero que el dos mil diecisiete se lleve todo lo malo que me pasó. Espero que el dos mil diecisiete se lleve su recuerdo también. Que traiga felicidad para todo.

Estoy escribiendo como si se acabara el año. Es que en parte se acaba. Es muy difícil escribir esto sin que todas las cosas que viví se me pasen por la cabeza. Ahora estoy teniendo un flashback rapídisimo, veloz, de todas las cosas que viví. Un último respiro, un último suspiro para dar las materias, y ya soy una universitaria.

Un último suspiro, un último abrir y cerrar de ojos... y ya soy una Mariana nueva.

11/21/2016

- Igual podía dejar atrás todo



Ésta, en teoría, sería la última semana de clases. La última-última, la última en serio. La última semana de secundaria de mi vida. Y aunque pensé que a mí no me iba a afectar porque me llevaba materias, ahora que lo pienso mejor puede que tenga algunos sentimientos ante la situación. Y no es para menos. Una etapa se cierra y otra nueva se abrirá pronto. No, no es para menos.

Ayer vi un video de una youtuber venezolana, Katie Angel, quien casualmente es médica. En realidad no sé si es tan casual, pero lo importante es que dijo una serie de frases que me llegaron al alma. Una de ellas trataba sobre los ciclos. Todo en la vida son ciclos, un ciclo se cierra y otro empieza. Y eso pasó toda la vida. Muchas veces, en el pasado, me quedé lamentando mis errores. Eso es algo que ya no quiero hacer. Quiero meterme en la filosofía de que todo pasa por algo y, lo más importante, es que justamente todo pasa. Lo malo va a pasar y algo bueno vendrá, pero no por eso debemos echarnos atrás. No por eso debo echarme atrás y lamentar todo.

Katie Angel, quiero aclarar, fue una youtuber de que formó parte de lo que yo llamo destino. Fue una de las señales de Dios para que yo me decidiera abandonar la idea de estudiar abogacía y decidirme por estudiar medicina. Y el video donde pronunció tan sentidas palabras fue justamente un video sobre medicina. Estaba hablando de los internos y me hizo enamorarme más de la carrera que tenía un poco abandonada.

De todas formas, tengo muchas cosas que hacer. Tengo que organizar mi vida. Ahora mismo estoy sacudida, todo desacomodado como lo está mi habitación. Así que no me vendría mal un poco de orden. U organización. Da igual.

Katherine, mi excompañera, terminó el cbc y el año que viene, mientras yo empiece a hacerlo, ella comenzará la carrera de medicina. Katy siempre fue una chica estudiosa. Me alegro por ella, pero por dentro tengo la incertidumbre y el miedo que me provoca lo nuevo. Katy súper estudiosa y yo lo contrario a ella. ¿Podré terminar el cbc en un año? Dios quiera que sí. Porque sí, confío plenamente en Dios.

Cuando consiga trabajo, me voy a poner a hacer dieta. Voy a comer sano e ir al gym o simplemente hacer una actividad que me haga quemar grasa. Quiero tener buen cuerpo, ser linda, y aprovecharé ahora que por fin me dejaron ir al gym y hacer dietas. Otro paso para aceptarme a mí misma.

Debo confesar que el futuro me intriga un poco y llega hasta a meterme miedo. La universidad, el trabajo, las materias que tengo que dar... Todo parece muy nuevo para mí. Pero intento mantener mis objetivos en mi mente y no perderme.

Sé que es muy temprano para decir esto, pero este año fue un año... casi de mierda. Este último tiempo he aprendido cosas muy valiosas e importantes para mi vida. He aprendido a ser más independiente en cuanto a lo emocional, a liberarme del malestar y empezar un camino dificultoso hacia el sentirme mejor. Pero bueno, sé que lo terminaré neutral. Sé que lo terminaré diferente a cómo lo empecé. Y no sé si eso es bueno o malo. Porque el año pasado lo empecé con una persona alagandome. Y este año lo terminaré sin esa persona. Sin el alago de nadie.

No quiero a nadie. No quiero estar con nadie, no quiero que nadie me tire onda, no quiero morir de amor por alguien. No quiero volver a enamorarme. No, no quiero. Por lo menos por ahora, aunque pienso que esto se va a extender por toda mi vida. Tengo miedo porque no quiero ser así toda la vida, solamente por estos momentos. No lo sé. Estoy cambiando. ¿Esto se llama madurar?

11/19/2016

- Pum



Hace mucho que no escribía acá. Pasé períodos más largos sin escribir, pero este fue raro... no sé por qué. Será porque miles cosas raras pasaron durante este tiempo o no sé bien. Tampoco tengo ganas de pensar mucho.

El treinta y uno de octubre tuve una entrevista de trabajo en KFC, una línea de comida rápida donde venden pollo frito. Las sucursales me quedaban algo lejanas, pero bueno. Igual no me llamaron, súper genial. Mentira. Sarcasmo. Y es que hubiera estado piola tener un trabajo y que me paguen, tener mi plata y mejorar en mi vida, y aunque esto me la bajó un poco, voy a seguir buscando. Todavía tengo orgullo herido porque me da cosa que ahora le tenga que decir a toda esa gente a la que le conté que tenía una entrevista que no quedé, que no me llamaron.

La semana pasada fui a Ciudad Universitaria aprovechando que el jueves no tenía clases. Fueron tres horas de viaje, pero bueno. Me gustó. El lugar es re lindo aunque no me toque estudiar ahí. Inclusive pasé por donde vive Nico. No es tan lindo el lugar, pero todavía me parece sorprendente que hayamos vivido toda la vida juntos y no nos hayamos dado cuenta. Es re loco pensar eso, en el destino, en las casualidades por más que hoy en día él no signifique nada positivo. Su recuerdo no me hace feliz, pero es un consuelo. Estos días estuve pensando en menor medida en él y en lo que él significa. De a poco el recuerdo de aquel viaje no tan satisfactorio se va borrando de mi memoria, pasando a ser no más que una experiencia lejana. Y es que no es para menos. El año que viene cumplimos diecinueve años, se van a cumplir dos años de la promo, dos años del viaje. Y aunque yo diga que lo tengo un poco superado, la realidad es que no. Me sigo mortificando por cosas que pasaron hace un año y meses, y sigo carcomiéndome la cabeza con ellas mientras que él está en su facultad, coqueteando con chicas y saliendo con amigos. Pero bueno. Pronto sé que a su recuerdo se lo llevará el tiempo.

Por otro lado, el treinta de noviembre tengo mi entrega de medallas. Me parece tan loco que hoy estemos a dos semanas de terminar, aunque yo precisamente no termino al empezar diciembre porque gracias a mi tontera, me llevé muchísimas materias, de las cuales la mitad mis papás ni enterados.

Cuando repetí, mi profesora de Geografía me dijo que cuál era la diferencia de repetir: que en vez de terminar un año, terminaba en dos. Eso era en febrero del dos mil catorce, y recuerdo que la vida se me venía encima. Se me derrumbaban las ilusiones y creía que mis sueños nunca se iban a cumplir. Un poco cursi, sí, teniendo en cuenta que ninguno de mis sueños se cumplió hasta ahora, pero bueno. Así es cómo me sentía yo: devastada. Es raro porque en ese momento no conocía a Nico, no me imaginaba lo que vendría después. Todos aquellos pensamientos, ni me los imaginaba, y hasta el día de hoy que veo fotos de esa fecha con su exnovia y pienso "guau, él no me conocía". Es raro, pero es así.

Me acuerdo que al salir de inscribirme en esta escuela, lloré. Lloré porque sabía que mi vida iba a cambiar, porque sabía que iba a dejar atrás muchas cosas. Lloré porque sabía que había perdido la posibilidad de vivir cosas que me hubieran gustado vivir. Ser promo de una forma correcta, vivir mi viaje de egresados de la manera correcta, con más amigas, con más aventuras. Seguir usando mi uniforme, comprarme un vestido lindo y llorar en la entrega de medallas con gente que me acompañó en casi toda mi vida. Las cosas fueron muy diferentes a cómo pensé y cómo las planeé, y creo que no son mejores a cómo hubieran sido. Hoy todas aquellas aventuras de nena inmadura que se porta mal quedaron en el olvido, en un recuerdo lejano, como si esa no hubiera sido yo por más que no haya cambiado nada. Inclusive Leandro, mi profesor, al que yo siempre consideré mi primer amor. Todo es tan lejano a esos tiempos en los que me gustaba torturarme con cualquier cosa.

Todo el dos mil catorce me la pasé llorando, ya sea metafóricamente o con lágrimas de dolor verdaderas, ya sea por haber repetido o por Ian. Tenía dieciséis años, antes no me parecía tan chica, ahora con dieciocho sí. Hice mi grupo de amigas y por un momento dejé de sentirme tan fracasada. Salía a fiestas de egresados y le caía bien a gran parte de mi grado. Hoy todo es distinto. Volví a lo que estaba, a no tener amigas o con quién salir. Y no sé si eso sea malo porque sé que hay muchas cosas de mí que quiero cambiar, que tengo que cambiar. Y lo tengo que hacer. Y las cosas por ahí pasaron así para que yo pudiera reconocer esto, para que yo empezara a darme cuenta que no soy tan perfecta como una Mariana narcisista alguna vez imaginó. Tal vez era hora de madurar un poco y darse cuenta que no soy esa princesa hermosa a la que todos adoran, una imagen completamente imaginaria, ni tampoco esa chica rebelde que se la agarra con todos. Simplemente no sé quién soy, pero sí sé qué quiero hacer. Y lo que me importa en este período es poder llegar a eso, poder mantener mi mente en el camino del positivismo, dejar de ser tan tóxica y pasajera, y relajarme en la estabilidad emocional para, quizás, estar bien conmigo misma por lo menos una vez en mi vida.

Una de las razones por las que quiero trabajar es para viajar a Armenia. Estaba entre Aruba y Armenia, y finalmente me decidí por Armenia. Sí, el viaje de egresados y Pibito tienen una gran influencia en eso. Pero debo reconocer que la belleza de Armenia brilla por sí sola. El viaje en sí me emociona. Viajar en avión durante treinta y pico de horas, hacer escalas en Amsterdam y Moscú yendo, y en París volviendo. Eso me emociona. Ese es uno de mis sueños, una de mis metas. Lo sueño. Lo quiero hacer.

Sí, seguramente ustedes ya lo habrán notado. Manejo un gran entusiasmo en mi vida, aunque sea mínimo. Y en parte es por Ian. Probablemente estas sean las últimas veces que lo nombre porque ahora sí está desapareciendo completamente de mi mente, de mi vida. De mí. Él hizo un gran trabajo en mi vida. Lo perdoné. No tengo resentimiento ni rencor hacia él. Comprendí que si de verdad lo quiero, lo tengo que dejar ir porque después de todo, sus sentimientos no pueden ser cambiados así como así. Y aunque logre cambiarlos, no importa de nada porque ya tenemos un pasado, un pasado que no se puede borrar así, un pasado que yo no puedo superar, que todavía me sigue doliendo como una estaca clavada profundamente en mi corazón. Eso no tiene remedio. Patalee, haga el berrinche más grande del mundo, derrame lágrimas de profundo dolor, nada va a cambiar. Lo que sí puedo cambiar es mi fracaso. Puedo dejar de fracasar, o por lo menos intentarlo. Puedo intentar ser otra, ser una nueva. Puedo intentar ser una yo nueva. Y eso es lo que Ian me enseñó. Lo bloqueé de todos lados y hoy en día son pocas las veces en las que pronuncio su nombre, en la que su recuerdo llena mi cabeza.

Hoy estoy más metida en ser feliz. Ya no quiero nada con nadie, no quiero estar con nadie. Lo único que quiero es cumplir mis metas. Mis pequeñas metas, de a poco y con paciencia, que hoy son conseguir un trabajo y viajar. Espero que mi vida despegue, sea mejor. Que nos olvidemos de este de año de mierda (por más que haya sido un año útil, el más útil de todos) y empezamos siendo nuevas. Sí, Mariana, empecemos siendo amigas. Dejar de odiarnos, de enemistarnos, y ser compañeras y amigas para transitar esto que se viene, que es nuestra vida.

10/29/2016

- "Verano"



Estos días fueron raros. Sí, todo en mi vida suele ser raro. Pero sinceramente no tengo mucho para contar sobre mi mal estar. No lo sé. Estoy pensando en otras cosas. Me estoy fijando en mí, lo cual es algo positivo.

El jueves llevé a mi hermano al colegio. Esquivé a Ian como una campeona. De hecho creo que Dios me ayudó porque cuando mi bro entró, pasó un ratito antes de que los de sexto de secundaria salieran. Ese ratito antes bastó para que yo me pudiera ir, para escapar de todo recuerdo que su presencia me podía generar. 

En la estación, mientras esperaba el colectivo, desvié la mirada para no cruzarme con una excompañera. Fue una tontería porque al hacerlo, me crucé con una chica que hablaba conmigo cuando yo estaba en el prado. Recuerdo que hasta tenía su whatsapp y nos la pasábamos los recreos hablando. Tres años después, es muy amiga de la novia de Ian. Y resulta que al cruzarmela, estaba con ella. La novia de Ian. Parece que se esguinzó o algo así porque tiene una bota en la pierna.

Recién le acabo de preguntar a mi mamá por la exposición anual que se hace en el colegio. Cada año, en esa exposición, quinto de secundaria presenta la obra. Este año tocaba la obra de la novia de Ian. Y yo quería estar ahí para verla. ¿Por qué? Porque soy tonta y me gusta sufrir, fin. Pero ahora mi madre me dijo que este año no se realiza, y ahí se van mis ilusiones de verlo o verla. Creo que ahí se van todas las posibilidades existentes de verlo, de cruzarmelo cara a cara. Creo que por eso di por terminada toda la situación con él. Todo lo que tenía con él, que no eran más que charlas y palabras bonitas falsas, carentes de sentimiento real.

Ayer hablamos un rato por Snapchat. No sé lo que pasó, pero él ya no me responde más. Tampoco quiero saberlo porque para eso tendría que entrar a la aplicación solo por y para él, y la cosa no es así. Mi malestar llamado "Ian" no va a terminar nunca si sigo esperando un mensaje suyo. Pero lo que más gracia me da es que la primera "tanda" de mensajes los terminé yo clavandole el visto. Al otro día de la nada me dijo que tenía que venir a Burzaco para cortarse el pelo. Al final no vino, pero lo que me quedó en claro es que le da una paja venir hasta acá. Me quedó bastante claro, y ahora considero eso una de las opciones por las que no quiere estar conmigo.

Lo importante es que a pesar de no tener todo claro, ya no me importa demasiado. O mejor dicho, hay cosas que me parecen más interesantes que pensar en lo que él sentía o sintió o siente. Y si me preguntan por Ian, les diría que ese chico algo siente por mí. Por algo siempre vuelve. Por lo menos alguna que otra vez me piensa, por lo menos alguna vez en el año, por más que sea un segundo o un minuto, aparezco en su mente. Yo lo sé. No me pregunten por qué ni me pidan fundamentos, es lo único que sé. Y me hubiese gustado ir a su fiesta, estar linda y que él haya encontrado o dicho algo, o simplemente que me mirara. Pero no. Y eso ya es pasado.

Como dije, tengo cosas más interesantes por las que ocuparme ahora. Estoy entusiasmada y espero poder centrar mi cabeza en cosas que de verdad requieren mi atención. Tengo buenas noticias que no son del todo satisfactoria, pero es un paso muy importante en mi vida. Ayer me llamaron para una entrevista de trabajo en Palermo. El lunes tengo que ir. A pesar de que me asusta, me entusiasma. Quiero trabajar, tener mi plata y poder avanzar. Creo que es el primer paso para estar bien conmigo misma. Y también está el hecho de que voy a estudiar medicina. ¡Quiero ser médica! Eso es lo que quiero hacer. Y me quiero esforzar. Quiero llegar a lograrlo. Ya está, no me importa si tengo que dejar atrás quién era. Ian ya pasó. Ian significa menos de una fracción en mi vida entera. Mi vida entera se va a convertir en medicina por unos largos años, y no quiero que Ian me atrase. En realidad, no quiero que nadie me atrase. Por eso, preguntándome por qué él ya no duele igual, llegué a la conclusión que voy a dejar de lado amoríos y chicos, lo suficiente para poder centrarme en mi autoestima. Sí, eso es lo que haré.

Con respecto a Nicolás, me produce curiosidad. ¿Qué estará haciendo? ¿Cómo le irá en la facultad? ¿De qué trabaja? ¿Su hermana qué está estudiando y de qué está trabajando? ¿Nico habrá cojido con otra ya? ¿Cuál es su relación y cómo serán sus conversaciones con su ex? Sí, le sigo teniendo rencor a esa chica. Pero desde hace mucho tiempo que él no es mi prioridad. Hace rato que se convirtió en un recuerdo lejano y algo bonito en alguna medida. Pero eso no quita que algunas veces piense en él y quiera volver al momento en el que estuvimos juntos, por más que no sea bueno ni lindo. Algunas veces, por períodos de tiempo hiper cortitos, me dan ganas de alguna vez, en el futuro, nos crucemos. Tal vez yo a punto de recibirme de médica y él como un ingeniero. Me produce curiosidad todo sobre él, y algunas veces pregunto y fantaseo en cómo van a salir sus hijos o con quién se pondrá de novio. O cosas así, porque a pesar de todo, no quita que él haya sido mi primera y única vez.

Una canción nueva de La Oreja de Van Gogh me hace acordar a él. Creo que la letra me identifica.


VERANO
La Oreja de Van Gogh

Tirada en el sofá, frente al ventilador.
Verano veinte dieciséis.
El aire viene y va, pero siempre me trae tu voz.

Lancé mi vida al mar cuando todo acabó
y lo único que no se hundió
fue mi colección de recortes mirándonos.

Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda,
volver a estar tan cerca
de tí.

Déjame pasar la noche,
deja que me quede aquí
que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
Vamos a tocar el cielo 
como la primera vez
celebramos esta noche
y te prometo no volver.

He roto mi manual sobre cómo olvidar
y todo me recuerda a tí.
Las lágrimas se van,
pero duele al respirar.

Perdida en la canción de la chica de ayer,
así me siento yo sin ti.
Es tarde ya lo sé,
pero quiero volverte a ver.

Quiero tocar tu puerta 
aunque nadie lo entienda,
volver a estar tan cerca
de ti.

Déjame pasar la noche,
deja que me quede aquí
que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
Celebremos esta noche
y te prometo que...

Vengo con una maleta
llena de vivir sin ti,
pero nada en este viaje
me ha hecho nunca ser feliz.
Y es que llego tarde como siempre,
tarde es siempre para mí
que esta noche tengo frío
y no sé dónde dormir.

Tirada en el sofá, frente al ventilador.
Verano veinte dieciséis.
El aire viene y va, pero siempre me trae tu voz.

10/20/2016

+ Caminando: Primer paso


En estos días pasaron cosas locas. Algunas cosas copadas y otras no tanto. Mi estado de ánimo ha sido el mismo, salvo cuando recordaba que tenía que anotarme en la facultad. Sí, es por lo mismo de siempre. Ian, que me agregó a Snapchat y tres días después yo lo hice. Sí, Ian: con el que estaba hablando hace un rato y ahora ya no porque decidió terminar todo. Quizás porque no me quiere, quizás porque no le gusto. Pero siempre siempre siempre vuelve. Siempre volvemos.

Pero no. Hoy me siento un poco mejor. Me siento emocionada, me siento un poco realizada, me siento distinta. Un poco más adulta quizás. Expectante como una madre embarazada que espera que ya culmine aquellos nueve largos meses para coger en brazos a su hijito. Así me siento yo. Porque hoy fue el día. ¡Hoy me inscribí en la facultad! Y para mí eso ya es un logro grandísimo.

Juananá, un chico que conocí en el sideshow de Marina en marzo, me dijo que es lindo tener planes futuros. Todo esto porque le conté que me daba gracia que mi abuela me haya felicitado por querer inscribirme en la facultad. Y él me respondió con eso; me felicitó, y eso me puso un poco más contenta. Debo admitir que el hecho de inscribirme en la facultad me da ganas de querer dar todas las materias del secundario juntas. Ahora. Ya.

Después de largas noches pensando, después de imaginarme tantas veces vestida de médico o de abogada, después de aquellas señales que me inclinaban a una carrera y no a otra, después de tantas disputas mentales y guerras conmigo misma, de tantos planes, de tantas comparaciones, decidí qué carrera seguir: medicina. Sé que es difícil y sé que me va a costar, pero no tengo nada más para decir. Tengo todo para recordar porque este amor por la medicina viene hace rato.

Desde chiquita siempre tuve una gran admiración por la doctora D'amato, mi pediatra. Mi mamá dice que fue ella junto a mi difunto abuelo quien me salvó la vida una noche en la que una pequeña Mariana no podía bajar de los cuarenta grados de fiebre. Cuenta que ella tomó el mando y ordenó enviarme a un hospital, donde permanecí internada un tiempo. Crecí con esa admiración, que se transformó en el deseo de querer ser pediatra. Y a medida que crecía, esas ganas no se fueron. Permanecieron ahí. Hasta que un día se me dio por ser médica forense. Me encantan los cadáveres, me encanta todo lo que tenga que ver con el cuerpo humano. Yo sabía que quería dedicarme a la medicina. Por un tiempo, cuando tuve química en el colegio, la idea de que podría llegar a ser ingeniera química se posó en mi cabeza. No tardó mucho tiempo en irse, pues al ver los temas que tomaban en la universidad entendí (o mejor dicho, supe) que aquello no era para mí simplemente porque no tenía vocación. No tenía el suficiente amor para pasar cada barrera. No estaba segura.

La semana pasada la profesora de inglés del colegio nos mostró una serie de diapositivas donde te decía, entre otras cosas, cómo elegir tu carrera. La semana pasada tenía con total seguridad la decisión de qué carrera iba a elegir. Pero todo lo que pasé, todas aquellas crisis de no saber qué elegir, estaban plasmada en esa serie de diapositivas que me hizo asegurarme más de que medicina era mi carrera. Y es que después de saber que fracasaría como ingeniera, en mi mente volvió la idea de estudiar medicina, esta vez para ser neurocirujana. No sé cómo, no recuerdo por qué, quizás porque siempre me llamó la atención lo interesante que es nuestro cerebro. El cuerpo humano es maravilloso en sí, y en eso se reduce el por qué medicina es lo que quiero. Pero luego vinieron personas. Muchas personas. Esas personas me decían que tenía que dedicarme a algo que tuviera que ver con la política porque debatía "bien". Abogacía se llama lo que quise estudiar después. Y la idea de ser abogada no me desagradaba. Quería ser penalista porque en teoría son los que más ganan.

Esto es raro porque siempre que leo algo que tenga que ver con los estudios universitarios, se pone de ejemplo abogacía y medicina como carreras complicadas. Es curioso porque en estos años que pasaron nunca me vi fuera de ese rango, es decir, nunca me vi como otra cosa que no sea abogada o médica. Y por eso me dejé llevar. Los penalistas ganan bien y yo tengo madera de ser abogada, genial. Pensaba que eso era para mí. Y pasé más de un año diciendo que iba a estudiar abogacía ignorando a alguien que tocaba mi ventana: medicina. Quería estudiar abogacía pero miraba a medicina con ojos deseos, como quien mira a un amante muriéndose por tocar su piel o como quien mira un pedazo de torta cuando está a dieta. Y me dije "voy a estudiar abogacía y medicina después", aunque en el fondo sabía que eso no iba a ser posible. Como toda joven, pienso que puedo hacer todo. Pero no, no puedo. Por eso es que me decidí. Mientras abogacía era mi primer objetivo, sentía por todos lados que medicina me estaba llamando. Sentía que el destino ponía señales, y yo empezaba a dudar. Empecé a ver que los puntos positivos de abogacía no eran tan positivos, pero los puntos negativos de medicina también estaban en abogacía. Y me dije "si estoy dudando tanto, no quiero estudiar abogacía del todo". Y finalmente decidí arriesgarme, tal vez porque medicina tiene un gran punto a favor: es el amor de mi infancia.

Tal vez sea difícil. De hecho, lo es. Sobre todo conmigo porque tengo una capacidad inigualable de convertir las cosas fáciles en cosas difíciles, y convertir las cosas difíciles en más difíciles. Pero lo quiero hacer porque es lo que quiero, porque es lo que me gusta. Y no voy a parar en conseguirlo.

Me inscribí en el CBC. El año que viene voy a dar el primer paso, no adentro de la carrera, pero es el primer paso. Y va a ser distinto. Parece tan lejano... Pero si pongo de mí, con la ayuda de Dios lo voy a conseguir. Lo tengo que conseguir porque no me imagino haciendo algo distinto. Yo quiero esto, y lo quiero con todo mi corazón.

Esta mañana fue rara, fue especial. Estaba tan entusiasmada. Al levantarme me carcomía los nervios, pero al llegar y entrar y ver que había chicos como yo que iban por primera vez, que se confundían de salón, que no sabían por dónde ir, comprendí que no soy la única que está pasando por esto. Algunos llegaron, ¿por qué yo no? No es imposible. Y es por eso que me decidí a estudiar esta carrera, porque es lo que siempre quise.

El amor por esto pasó fronteras de dudas, cambios, decisión. Pasó todo. Fue más fuerte que todo, y espero que sea más fuerte para poder traspasar cada barrera. Porque mientras mi lapicera dibujaba las letras, comprendí que ya estaba en el camino de la MEDICINA.

10/02/2016

- Pasado



Millones de veces este blog me vio deseando una máquina del tiempo para volver a revivir ciertas cosas y evitar cometer muchos errores que hoy lamento. Millones de veces. Incontable veces para ser sinceros. Y si me preguntaran si hoy sigo queriéndola, la respuesta sería "hoy más que nunca". Y quizás mañana la quiera más que hoy, y pasado más que mañana. Porque este sentimiento nunca desaparece.

Si alguien leyera esto, estoy segura que pensaría que yo vivo mucho en el pasado. Puede ser. Puede ser que yo viva en el pasado, que me consuele en eso, que me quede allí para estar a salvo porque el pasado es lo que conozco y el futuro... el futuro me pone nerviosa. Pero hay otras veces en las que pienso en el futuro. No de la manera adecuada, pero pienso en él. En el futuro. Tal vez debería usar mi energía planeando el futuro y no pensando en él, pero soy Mariana. Uso la energía mal. Porque tengo poca energía y la poca que tengo la uso en pensar y en lamentar. Así es cómo soy.

Tal vez no estaba destinado que yo sea la elegía de alguien. Tal vez ese no era mi destino. Tal vez esto es una señal de que tengo que cambiar. Quiero decir, la razón por la que nadie me quiere, por la que nadie me entiende. La razón por la que nadie se queda conmigo. Quizás estoy mal, demasiado mal, y como egoísta que soy, no me doy cuenta. Mejor dicho, tal vez no lo quiero admitir y no quiero cambiar. Y tengo que hacerlo. Por ahí esto sea una señal. Ahora mismo desearía que, por ejemplo, Nico se hubiera quedado conmigo. Porque ya está, lo perdí. Tuve un solo momento con él, un momento que pasó hace más de un año y no se va a volver a repetir, y yo siento que en realidad no quiero a un tipo de persona distinta que no sea él. Pero ya está, él no va a volver. Y el hecho de que yo me haya entregado a Ian y él se fuese corriendo lo hace peor. Nadie se queda conmigo. Me lo restrigo en la cara.

Tal vez el día que cambie, el maldito día en que resigne a cambiar, ese día alguien va a llegar a mi vida y me va a querer por lo que soy, por lo que muestro. Pero... ¿y si no? ¿Y si nadie me sigue eligiendo? ¿Y si siguen pasando por mi lado y termino siendo nada para todos? ¿De qué sirve haber cambiado? Estoy tan confundida... No tenía nada para entregarle a Nicolás. Ni a él ni a nadie. Ni a Ian. A nadie. Y quién venga en el futuro... tampoco tengo nada para entregarle. No tengo nada para entregarle a nadie, ni aunque fuera a un amigo. No tengo nada que entregarme a mí misma. Estoy tan vacía. Tan vacía por dentro y por fuera, porque soy una insulsa. Y no, no estoy siendo exagerada ni malvada conmigo. Todos estos años fui buena, demasiado buena, conmigo como para no ver o simplemente ignorar la realidad. Todos estos años me di cuenta que me estuve alimentando, que me estuve creyendo más buena que los demás cuando la realidad es que si hay alguien que hoy en día no es nada, alguien que no representa ni lo más mínimo en este mundo, ese alguien soy yo. Estoy tan vacía por donde se pueda verme...

No sé qué hacer para sentirme bien. Ya comienzo a creer que no hay solución para mí. Confío en que en un futuro, cuando sea una universitaria, todo cambiará. Considero que estos son problemas de adolescentes, pero en el fondo hay que admitir que no tiene que ver con la adolescencia en sí, sino con la esencia de Mariana, con lo que soy. Con lo que demuestro ser y lo que entrego a los demás. Y lo que me entrego a mí, que es igual a nada. Dale, sí. Decilo. Soy un fracaso. Tan vacía, tan estúpida y egoísta. No sé qué hice para ser así, pero así soy. No sé por qué, no sé cómo, no puedo ser de otra forma. No me sale. No me sale ser de otra forma y comienzo a sospechar que no quiero. ¿Por qué me cuesta tanto?

Fiorella, la novia de Nicolás. O mejor dicho ex, porque ni siquiera es la novia. Bueno, pero para mí sí. Para mí que no van a tardar en aparecer juntos, y esa tarada va a subir fotos a instagram y tuiter, y al resto de sus estúpidas redes sociales, fotos con quién yo me acosté. Y yo me voy a reír como la estúpida tóxica egoísta que soy. "Jajá, yo me acosté con tu novio" voy a repetir, como si eso representara algo bueno. Sin contar que fue una noche de borrachera, en Bariloche, y que luego de esa noche él ni siquiera quiso hablar conmigo. Ni siquiera quiso verme. Ni saludarme. Ni nada. Que me dio su número y que no me contestó ningún whatsapp. Y que él ni siquiera se hablaba con Fiorella en esos momentos. Así que yo no gané nada. Yo lo perdí todo.

Es que ella, Fiorella, parece tan llena de vida. Y para mí es estúpido porque yo estoy en una situación contraria. Yo no estoy llena de vida. Mientras ella se saca fotos sonriendo, yo no puedo ni sacarme fotos porque enseguida reconozco lo mal que me siento conmigo misma. Yo no puedo gustarle a nadie y ella parece... tener tanto positivismo en su vida. Y yo soy todo lo contrario. Yo soy negativa y me gusta la gente negativa, por eso me burlo de ella. La realidad es que ni siquiera burlándome de ella puedo encontrar verdadera felicidad porque al final del día yo sigo siendo igual (o más) fracasada. Porque al final del día sigo extrañando a todas esas personas que me abandonaron. Que me conocieron y escaparon de este monstruo que soy. La realidad es que ni siquiera burlándome de que ella es más gorda que yo logro aceptarme o gustarle a alguien. Estoy muerta en vida. Y no quiero hacer nada más que estar sola. Sola para siempre. Sola físicamente, porque de otra forma ya lo estoy.

No sé cuándo esto va a terminar. Me acuerdo que a los quince también me sentía fracasada, pero no tanto como a los dieciocho. No puedo avanzar más. Se me hace tan difícil. Ojalá esto sea la adolescencia. No sé por qué siempre que empleo mi poca energía en creer que todo va a mejorar, nada mejora. No solo eso, todo empeora. No lo sé.

"I'm falling in love and I hope that you love me the way that I am"

10/01/2016

- Tu tanta falta de querer



Sé que mil cosas pasaron para que yo lo olvide y lo supere, pero todavía no puedo hacerlo completamente. Todavía hay preguntas que rondan por mi cabeza, preguntas que sé que nunca jamás van a ser respondidas. Pero todavía tengo la duda. Todavía hay algo que habita en mí, en mi corazón, algo que me hace seguir con esto. Seguir con esto desde mi posición. Ya no es lo mismo. En el hipotético caso, en la paralela realidad, de que él me venga a pedir algo, yo sé que la respuesta va a ser no. Y cada vez que lo pienso se me hace más y más imposible.

Ya no veo sus cosas. No reviso sus redes sociales, lo bloqueé de todos lados. Alguna que otra vez si veo algo suyo, pero prefiero no hacerlo. Las ganas son incontrolables. Algunas veces pongo todo de mí, en serio, y me es imposible resistirme. Imposible dar vuelta la página. Me hace sentir peor toda esta situación. Me hace sentir mal conmigo misma. Mi vida es una mierda, eso lo sé. Y se me dificulta seguir adelante.

Es que yo soy yo, y yo nunca puedo resignarme a superar, a olvidar, a no prestar atención y seguir adelante. Me cuesta hacerlo. Me cuesta. Y me es más difícil estando acá. No soy una genia para la relaciones, mucho menos para los sentimientos, y creo que el confundirme más con eso hace que le de vueltas al asunto. Todavía hay tanta preguntas, tantos problemas para resolver. Y yo acá, con la duda. Y yo acá, con la intriga.

¿Qué es lo que una persona busca haciéndole año a otra persona? ¿Por qué? ¿En serio eso te hace sentir mejor? No lo entiendo. No entiendo por qué una persona miente, por qué una persona trata de sacar ventaja. Siempre fui educada con el valor de la verdad y toda mi vida traté por ser sincera y honesta, hacer el menor daño posible. Pero a mí siempre me dañaron. A mí nunca me cuidaron y todavía no aprendí a cuidarme sola. Estoy expuesta. Por eso sigo preguntándome por qué. ¿Por qué dijo que me quería pero me lastimó? ¿Por qué dijo que yo le importaba cuando no se preocupaba por mí en lo absoluto? ¿Acaso eso puede hacerle sentir mejor a una persona?

No entiendo. Me cuesta tanto ponerme en el lugar de las personas que son así. No puedo. No puedo y no puedo, porque siempre traté de decir la verdad. Me siento bien siendo sincera, diciéndole a alguien lo que siento y lo que quiero, y cuando no lo sé, decir simplemente "no sé" es lo que me hace sentir mejor. Por eso le dije que lo quería, que lo extrañaba, que lo amaba. Por eso me costó decirle que estaba enamorada. Porque mis sentimientos son puros y verdaderos. Y aun así no le bastó. No le bastó ni siquiera para dejar de mentirme una vez. No lo sé.

Seguiré escribiendo más cosas sobre él. Seguiré pensando en él. No puedo librarme de esto. No es lo mismo que antes, pero es lo mismo de siempre. No entiendo cómo después de cuatro años hablando, no sintió nada por mí, ni siquiera un cariño para poder dejar de lastimarme tan solo por cinco minutos. Cinco minutos no más, no pedía nada más. Un "no te quiero" y ya estaba, yo estaría mejor. Pero no. Me mintió. Y hoy está con otra. Y por mí no sentía nada. Cuatro años hablando y nada. Y a ella la conoció a principio de año y hoy están enamorados. Hoy se la pasó pensando en ella, saliendo con ella, besándola a ella. Y yo hoy me quedo sin progresar, sin tener que algo bueno me puede pasar.

Estos meses han sido largos y raros. Ya no me quiero a mí misma, ya no me aprecio. Ya no quiero nada de nadie, solamente quiero volver a nacer. Ya no me puedo permitir pensar en cosas en las que pensaba antes porque... no lo sé. Simplemente porque esas cosas son tan anti-yo. Increíble. Y eso que muchas veces pienso que él no me lastimó. Muchas veces pienso que la que en realidad me lastimó fui yo misma.

9/27/2016

- Cuando la otra no es otra más que yo

Resultado de imagen para gifs tumblr lágrimas


Es raro toda esta situación. Llegué, me recibiste, me abriste tus brazos y de repente me echaste. Me empujaste. Me lanzaste a ese agujero negro, temido, que se llama olvido. Llegué y me fui. Rápido pero lento. Lento pero rápido. Pensé que había confianza entre nosotros, pensé que había amor o un poco de cariño siquiera. Pero no, me equivoqué. Pasaste cuatro años hablándome, contándome tu peripecias, tus salidas nocturnas, tus temores y tus proyectos. Pasaste cuatro años haciéndome reír y riendo conmigo, festejandome los chistes y enojandote por los reclamos. Pasaste cuatro años siendo vos, siendo aquel que estaba presente en mi vida. Fuiste lo que yo quería, y no te buscaba. En ese momento no te buscaba. Nunca te busqué. Jamás pensé que te convertirías en esto que sos hoy.

Es super raro. Tal vez yo lo estoy haciendo peor. No lo sé. La realidad es que todavía sigo confundida por vos, todavía sigo recordando cada palabra, cada cariño, preguntando al cielo por qué. ¿Cómo? No entiendo al amor. No entiendo cuando debía aparecer. Pasamos tantas cosas, muchas cosas que van más allá de besos, caricias y pasión. Muchas más que una charla con la luna o un encuentro caliente con sábanas de intermediarios. Pasamos por muchas cosas, esto -lo de nosotros- no puede ser cualquier cosa. Tiene un nombre. ¿Cuál? Quiero saber qué es esto. Quiero saber qué era esto para vos. Quiero saber cómo llamas a esto, cómo me llamas a mí. ¿Qué es esto para vos? Charlar por años, vernos el alma y los sentimientos, saber cosas de mí, saber cosas de vos. Fingías amar a otra mientras hablabas conmigo, mientras yo veía lo que sentías y vos me ignorabas pero veías a la vez lo que pasaba por mí. ¿Cómo lo llamas? ¿Cómo lo llamo? Soy la única pensando en esto. El baile terminó y yo todavía no puedo superar que el salón esté vacío, que ya no haya nada tuyo y mío. Nada de lo que pasó durante tanto tiempo.

Es hiper hiper raro. Me lo estoy cuestionando todo el tiempo. Si debí creerte, si no debí... Me dejé llevar por tonterías que ni siquiera me hacían feliz, todo porque comenzaba a quererte y jamás había querido como cuando te quise a vos. Nunca. Y por eso quise saber lo que era el amor. Y hoy para mí el amor no es nada porque esto que yo creía amor en realidad, para vos, no significo más que un juego. Tanto decías que me querías, tanto decías que yo te importaba. A pesar de lo que demostrabas, yo prefería creer y me quedaba. Me quedaba porque creí, porque creí que nunca nadie me había querido como vos me querés a mí. Nunca fui importante para nadie, pero ahí estabas vos, dispuesto a darme todo el cariño que me hacía sentir igual a los demás. Que me hacía sentir bien. Vos me lo entregabas o por lo menos fingías hacerlo. No sé qué pasó, no sé lo que ocurrió. No sé qué fue lo que arrastró con todo esto. En un segundo te convertiste en un tornado y arrasaste conmigo... arrasaste con todo sin siquiera importarte. En cuatro años lo poco que habíamos construido estaba hecho trizas. Y yo en el suelo, llorando, tratando de cuidar mi corazoncito solo y aplastado que tantas veces intenté arreglar solo por vos, solo para seguir creyendo que vos me querías, solo para encontrarle un lugar en este mundo. Mi corazoncito, el que arriesgué ciegamente poniéndolo entre tus brazos, pensando que éstos jamás temblarían. Hasta que viste a alguien más, hasta que viste a otra. Hasta que viste que esa otra era más capaz, más linda, más estable emocionalmente. Que era capaz de cuidarte. Abriste los brazos y mi corazón se desplomó en el suelo, rompiéndose otra vez. Una vez más. La última vez.

Hoy ya no puedo repararlo. Hoy estoy intentando. Intentando olvidarlo, superarlo. Superar estos cuatro años, pensando, recordando cómo comenzó todo. Desearía no haber respondido nunca aquel mensaje de noche de noviembre. Desearía no haberte entregado mis minutos, mis palabras, mis tipeos. Desearía que no hubieras entrado nunca en mi vida. No es resentimiento. A pesar de que digan que las cosas malas sirven de enseñanza, creo que había maneras menos dolorosas de enseñar algo. Podría haber aprendido con algo más suave, con algo que no fuera tan duro como esto. Y tuvo que ser con esto, con vos. Ver como todo lo que creí posible se convirtió en una fantasía, viendo como todas esas cosas que me decías que no podías hacer en realidad no podías hacerlas conmigo, pero sí con otra. Viendo como una vez más me pongo a escribir y a pensar en vos, en todo lo que alguna vez fuimos y que ya no existe. Viendo todas esas mentiras absurdas que me crecí. Viendo como otra vez me convertí en la otra.

9/12/2016

- "Linda cuando lloras"

 
"Linda cuando lloras"
Lana Del Rey

Todas las estrellas bonitas brillan por vos, mi amor.
¿Soy la chica que soñaste?
Todas esas veces en las que dijiste que era tu chica,
me hacías sentir como todo tu mundo.

Esperaré por vos, nene.
Es todo lo que hago, nene.
Nunca venís, nene.
Nunca lo haces.

Porque soy linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.

Todas esos momentos especiales que pasé con vos, mi amor,
no significan nada comparado con todas tus drogas.
Pero realmente no me importa, tengo mucho más que eso
como mis recuerdos, yo no necesito eso.

Yo te esperaré, nene.
Y vos no venís, nene.
Nunca lo haces, nene.
Eso es lo que haces.

Porque soy linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.

No digas que me necesitas cuando
te vas y me abandonas otra vez.
Soy más fuerte que todos mis hombres
a excepción de vos.

No digas que me necesitas aquí,
nos dejas, me estás abandonado.
No puedo hacerlo, yo no puedo hacerlo,
pero vos lo haces bien.

Porque soy linda cuando lloro.
Soy linda cuando lloro.
Linda cuando lloro.
Soy linda cuando lloro.

Linda cuando lloro.
Soy linda cuando lloro.
Soy linda cuando lloro.
Soy linda cuando lloro.

9/08/2016

- Cambios



Si pudiera volver al pasado cambiaría muchísimas cosas. Por ahí son cosas que considero que no hice tan mal, simplemente las desviaría por otro camino. No creo que haya tomado el camino correcto. Creo que iba bien hasta un cierto punto, luego me descarrilé por completo. Y en esto me hace pensar Nico. Él saca este lado de mí.

Cuando volví de Bariloche, me sentía una chica normal. Es raro que me sintiera así solo por perder la virginidad, solo por haberme comido muchos pibes. Por un momento pensé que mi vida mejoraría, que Pibito me buscaría. Me sentía distinta. Pero no. En el hotel lo busqué y él no quiso hablarme ni verme. Me ignoró. Un mes después le envié un mensaje, un mes exacto. Y él no me contestó, solo se limitó a clavarme el visto. Y yo me quedé dura. No sé si estaba dura por el pedo que tenía o porque estaba cayendo en lo que significa escribir un mensaje en pedo que diga "nos veamos y nos besemos" por más que sea una especie de chiste.

Al principio sí, volví con un poco de mayor autoestima. El hecho de que al principio pensé que podía llegar a estar embarazada me hacía sentirme normal también. Me sentí en esa burbuja de normalidad, no me sentí el bicho raro y fracasado que soy. Pero los meses siguieron pasando. Nico no me hablaba, no me decía nada, ni siquiera parecía haberme agendado. Yo parecía recuperar ese mal estar que sentía antes, un mal estar que aumentaba acorde los días pasaban. Al igual que los celos cuando veía sus fotos con amigas o sus retuits con su ex o demás otras cosas. Entonces siempre me pregunté qué podría haber hecho para poder ser lo que él estaba buscando. Qué podría haber cambiado, cómo podría haber sido para que Pibito me mirara para algo más.

Podría haber dicho que me gustaban Los Piojos. Podría haber usado otra ropa interior, haber sido más limpia, tener un olor a fresa en la piel y más actitud. Podría haber dicho o actuado de otra forma, más atrevida y cariñosa a la vez, haberle demostrado un poco de mi "inteligencia" o algo más... Y si él me mirara, no servía de nada que yo estuviera en la escuela pública, habiendo repetido. Entonces me remonto a tiempos pasados para evitar haber repetido.

La única razón por la que quiero volver a Bariloche es por eso, por Nicolás. Es por eso que envidio a cada gente que se va de viaje de egresados a allá. Por eso, porque cuando a mí me tocaba irme, al otro día Pibito se iba para cruzarnos en una habitación del hotel y tener una noche juntos, una noche que desearía que hubiese sido distinta. Hablando de Bariloche, Expibito se va mañana y yo no tengo ganas de abrir ninguna red social por eso. A la vez tengo ganas, curiosidad. A la vez quiero cerrar los ojos y dormir, soñar con él.

Cuando pienso en Nico, en lo que podría haber sido y lo que no, retrocedo un año. Luego a otro. Y luego a otro. No sé cuándo me convertí en esto. No lo sé.

Recuerdo cuando nos vinimos a vivir a Burzaco. Mis papás se separaron; mi mamá se fue a Longchamps y ahí fue cuando me cambié de colegio. ¿Hubiese sido la misma si seguía en Lanús? Es súper raro porque siempre estuve cerca de Nicolás. Es como si el destino hubiera metido mano. La metió para el orto, pero bueno. El primer año en Longchamps fue bastante duro. Nadie en el colegio me quería y no tenía casi ningún amigo. Al año siguiente me pasé a la mañana y fue diferente. Casi todos me querían incluir en sus grupos y mis compañeros decían que yo era re buena. Estoy segura que si hubiese seguido así, me hubieran elegido como mejor compañera. No sé por qué pero cambié, me convertí en una atention whore. Y ahí fue cuando mi vida se fue cayendo de a poquito.

Si pudiera volver al pasado, le diría a la Mariana del pasado que le diga que sí a Gonzalo, ese chico que le pidió ser la novia en sexto grado. Así tendría un poco de iniciación con respecto a los chicos en vez de ser la antisocial. Le diría que trate de juntarse con Agustina, esa chica que le ofreció un asiento cuando estaba sola. Le diría que se calle más, que no intente llamar la atención, que sea tranquila e intente adaptarse, integrarse a algo siendo callada pero divertida, siendo ubicada y haciéndose amar más y odiar menos. Le diría que reaccione positivamente a los intentos de sus padres a que se maquillara, a preocuparse por sus cicatrices y granos en su espalda y pecho, que no abandone el deporte e intente hacer otras cosas, que intente comprarse ropa mejor para ser más linda y sin vergüenza. Que en primero no se deje llevar e insulte a todos sus compañeros, que no se deje opacar por Leandro. Que no le de importancia. Que le diga que sí a Tute, ese chico un año mayor que se le tiró. Que baile con él en el cumple de Melina. Que no corte amistad con ella. Que en segundo le soporte las cosas a Ana y no la agarre de los pelos, que no se pelee con todo el mundo, que trate de ocultar su histeria y su mal humor. Que se preocupe por su higiene. Le diría que no se confíe del "amor" de Leandro porque no es lo que parece, que intente decirle a sus padres y hasta que se cambie de colegio. Le diría que en tercero no abandone guitarra ni canto, que se esmere por esas cosas, por saber de bandas nuevas y por ser auténtica. Que trate de ser más sociable, tener más amigos y empezar la acción católica. De tomar la iniciativa. De preocuparse aún más por su higiene y por su ropa. Que no se ocupe de llamar la atención de los demás ni tampoco del profesor. Que diga que sí cuando su padre le ofrezca irse a vivir a Capital. En cuarto le diría que otra vez se ocupe de su higiene, que arme su grupo de amigos y sea mejor con la gente. Que para sus quinces pida una rinoplastia o un iPhone y que cuide mejor sus cosas para no ser robada por los demás. Que no le siga la corriente a Ian, que vaya a la acción católica y empiece algo más. Que se esmere en hacer sus cosas, que remodele su habitación y considere la idea de avanzar con el maquillaje, el cuidado facial y el cuidado corporal. Que considere la opción de cambiarse de colegio. Le diría que se haga alisados, que cuide su pelo, que estudie. Que no repita. Que deje de soñar con Leandro. Que no le de pelota a Federico. Entonces seguiría ahí, siendo una chica normal, tal vez siendo mejor. Tal vez no sería la chica más linda del mundo, tal vez no sería la mejor, pero tendría una vida más equilibrada, una vida como la de los demás. Tal vez no se sentiría tan mal si no le hubiese dado tanta bolilla a su "depresión", mejor llamada tristeza adolescente, y no se hubiera dejado llevar por eso. Porque le diría que tiene tiempo, que aproveche aquellos valiosos años para arreglarse mejor, para vestirse mejor, para verse mejor. Para ser más linda y prepararse porque así yo podría decir otras cosas de mí.

Le podría decir a Nico que yo hice básquet y algún deporte más, y podría tocar una versión mejor de mi cuerpo, una deportista y sin cicatrices. Podría decirle a Nico que sé cantar y tocar la guitarra, y le podría haber cantado una parte de "Civilización" o de "Ando ganas". Le podría haber contado que me gusta el rock y la cumbia al mismo tiempo, que me gusta todo tipo de música. Le podría haber mostrado fotos de mis amigas, de cuando salgo a bailar, del UPD y de los perfiles del colegio. Le podría haber mostrado mis outfits, podría habérmelo encontrado al otro día y que él me vea linda. Podría haber visto algo más de mi. Una versión mejorada, algo atractivo. Podría haber sido una chica normal. Podría. Tal vez si todas esas cosas hubieran pasado, él se hubiese quedado conmigo.

9/06/2016

- Lo que podría (o no) ser.



Enamoramiento adolescente. ¿Vieron que forro es el enamoramiento adolescente? Te ilusiona, te maneja a su antojo y te destruye. Se lleva una parte de vos. Te ataca la mente y te invade el corazón, te hace sentir indefensa, te hace creer que no sos fuerte para nada. Pero sí sos fuerte si superas ese enamoramiento adolescente. Porque no hay nada peor que enamorarse de una persona y tener tantas dudas. Si aquello es real, si aquello durara para siempre, si es amor de verdad o son las hormonas. Saber si la otra persona te quiere o no. No sé, tantas cosas por las que preocuparse que no nos da el espacio suficiente para poder amar.

¿Y qué carajos pasa cuando amamos y no nos aman? ¡Qué mierda! Eso es lo peor del mundo. Porque en la adolescencia se exagera el dolor. Tu vida se derrumba cuando algo pequeño pasa. Nos hacemos problema por todo. Y que una persona no nos ame nos hace sentir tan incapaz de ser amados. El enamoramiento adolescente, qué enamoramiento de mierda. No sé cuál es el sentido de enamorarse siendo adolescente. No sé cuál es el sentido de enamorarse.

Ese es el tema del enamoramiento adolescente. Llega en un punto de tu vida que trata de convencerte que el amor no sirve para nada. Trata de convencerte que no tiene sentido amar y ser amado. Yo personalmente creo que hay dos clase de enamoramiento adolescente: los que la pasan bien y los que la pasan mal. A lo largo de mi vida vi personas que cambiaban de novio como cambiaban de bombacha. No lo sé, no lo entiendo. Yo no puedo amar más de una persona, y ese amor me dura mucho tiempo. Debe ser porque no sé soltar. El tema es que esas personas tienen algo especial. ¿Esperanza quizás? Algo para no engancharse en el pasado y seguir caminando, y volver a intentarlo con otras personas. Realmente admiro esa capacidad. Y es que el lado en el que la pasamos mal, el lado mío, propio, es el lado que queremos estar con una persona y pasan cosas. Nos rechaza o nos dejamos llevar por otras cosas, o terminamos arruinando todo porque no sé, porque simplemente ese es el destino del lado que la pasa mal. Y no tengo vergüenza en admitir que yo pertenezco a ese lado. No tengo vergüenza en admitir que hoy me estoy muriendo por estar así, por alguien. Propio del lado que la pasa mal. ¿Seré yo y mi eslogan de "nunca superar"?

Por los pasillos de miles de instituciones se corrió el rumor de que soy diferente, que pienso diferente. Que soy especial, que soy rara. Por ahí lo mio sea un caso único. Por ahí soy la única que se siente así. Tal vez soy la única que está muriéndose por no ser querida por alguien a quien se le quiere y mucho. Por ahí soy la única que leyó miles de libros acerca del amor y ninguno acerca de la indiferencia. Ninguno acerca de la superación. Por esa razón siempre intento ver el problema, ver cuándo empezó todo. Retrocedo en el tiempo buscando el momento en el que podría haber cambiado, podría haber sido otra. Podría haber tomado el rumbo de a los que le van bien. Podría. Y en eso caigo. En imaginarme toda una vida distinta. En ser otra. En no ser yo. Y es que por ahí le problema sea yo y mi negatividad el que me enfrasca en a los que nos va mal. Por ahí soy yo que cayó en eso y no tiene intención de salir, sino de berrinchear, victimizarse, hacerme la sufrida. 

No lo sé. No sé cuál es mi problema. Solo sé que hoy estoy mágicamente perdida, mágicamente necia a cambiar. Soy un desastre, un mamarracho en una hoja de papel. Tengo la mente tan perdida y los sentimientos tan encontrados que me aferro a lo que podría o no ser.

9/05/2016

- Olvidar y superar, un panorama difícil de realizar

 

Pensé que había olvidado y superado todo, pensé que podía empezar de nuevo pero no. Pensé mal. Muy mal. Demasiado mal. Y puede que el mirar cosas que no debo mirar es lo que me tiró abajo esta vez. Esta vez y siempre. Pero no puedo evitarlo. No sé cómo poder superar, cómo poder olvidar... No lo sé. Nunca aprendí. Cada rincón de mi vida esconde un fracaso que siempre intento ignorar pero siempre, de alguna u otra forma, siempre termino viendo. Siempre termino dándole importancia.

Primero fue Nicolás, a quien yo apodo "Pibito". Me escondo detrás suyo para no acordarme del fracaso más grande de mi vida: Ian, "Expibito". Y aunque Nicolás es un fracaso en mi vida, esconde un recuerdo más "feliz". O lo hacía hasta ahora. Siempre me la paso stalkeándolo, espiándolo, viendo sus fotos en instagram y leyendo sus tuits en tuiter. Escucho música y pienso en él; me imagino qué pudiera haber pasado y cómo. Pero hace unos días alguien me sacó de esa fantasía: su ex. Su ex que, como imaginaran, es muchísimo mejor que yo. Es una tarada, una completa tarada. Leerla me da vergüenza ajena en serio, pero se ve que ser tarada a ella le funciona. Mmm... qué pena que a mí no.

Fiorella se llama. Una vez sola había escuchado ese nombre. Una vecina de dos años menos que yo, rubia y de ojos claros (que ahora debe ser hermosa), que siempre me quitaba los juguetes y era bastante envidiosa. Yo me la pasaba peleando con ella, a veces hasta la agarraba de los pelos, y me parecía realmente insoportable. Ahora otra vez escucho ese nombre y lo más irónico es que la odio, pero ella nunca escuchó de mí. Y presiento que nunca escuchará mi nombre ni qué significo en la vida de Nico. Porque sé que para él yo no significo nada. Pero bueno, a pesar de eso trato de consolarme riéndome de ella y de su estupidez, de esas ganas locas de hacer de todo un cuento de hadas. Es que sí, es de esas chicas que prácticamente viven por y para tener novios, que cuando lo tienen flashean amor de su vida, que prácticamente si no tiene novio no tienen vida. Sí, de esas. Una total tarada. Todavía recuerdo una serie de comentarios en su fotos con su ex al estilo "Bajo la misma estrella". "¿Para siempre", "Para siempre". Já, ridícula.

Esta chica Fiorella debe ser importante en la vida de Pibito. Parece ser su primera novia, a quién conocía desde sus trece años, cuando ambos eran unos gordos pre-pubertos y él tenía un pelo beatle. Es raro porque parece que ambos, tanto Fiorella como Nicolás, parecen haber evolucionado desde sus trece años. Y yo me siento igual. Soy igual. Sigo siendo inmadura, estúpida, sigo midiendo lo mismo y viéndome igual. Sigo estando triste. Y sigo reclamando una psicóloga. A mis trece años la tuve, ahora no. Ahora tengo que esperar. Soy tan lo menos, lo sé. No sé cómo pude pensar que él me podía mirar para más que una noche. Es más, creo que la única razón por la que me miró esa noche fue porque estaba caliente y no había otra chica con la que estar. Y ahora que Fiorella le está volviendo a tirar onda (o eso parece), puede que yo esté el doble de triste que antes. Porque presiento que me va a doler, que me va a chocar. Presiento que voy a llorar por la noche una vez más. Es obvio que estos dos van a terminar juntos. A Fiorella le gusta Ciro y Los piojos, como a Pibito. Le gusta el rock. Para él, ella tiene mejor gusto musical y es más mente abierta, y yo soy la nada misma.

"No, Marian, te estás haciendo la cabeza. Estás montandote una escena en tu cabeza, una escena que nunca pasó y que nunca pasará". Bien. Pero entonces ¿por qué hasta el año pasado no le daba ni cabida y ahora empezaron a haber retuits y favoritos? ¿Por qué CARAJOS ELLA TUITEÓ ALGO Y DOS MEJORES AMIGOS LE DIERON FAV Y NICO TAMBIÉN? ¿POR QUÉ CARAJOS LA AMIGA LE DIJO "VAIA, VAIA"? La puta que lo parió, me da mucha bronca...

Stalkeándolo, stalkeando sus tuits, vi eso. Es de Julio, pero ahora lo descubrí y ahora estoy reaccionando porque estoy viendo como en Instagram Fiorrela le likea los fotos y él responde con la misma acción. "Che, Ingeniero, deja de colgarme y dame bola, beso". Una amiga suya le dio un fav y le comentó "vaia, vaia" y emojis pervertidos. Y un amigo de ella también le fav. Y Nico. Ah, adivinen qué está estudiando. INGENIERÍA. Así que nadie me diga que no fue dirigido a él porque lo fue. Sí que lo fue. Y me da bronca porque esa chica... es una estúpida. Parece que no puede vivir sin tener novio. Tuvo más novio que años esa chica. Tampoco soporto la idea de que que él tenga relaciones con ella como las tuvo conmigo. No soporto ese pensamiento. Y sé que debería dejar de pensar en eso que me pone mal pero no puedo. Desearía poder volver el tiempo atrás para ser otra, para empezar a ser esto que intento ser desde antes y poder llegar al momento en que Pibito se cruzó en mi vida para desmotrarle, para contarle qué soy y cómo soy. Y que por ahí me de bola.


Terminado el tema de Pibito, justo hoy volvió Expibito a mi mente. En realidad vino a mí el fin de semana, cuando me enteré que el viernes se va a Bariloche. Intenté sacarlo de mi mente, reemplazarlo. Intensifiqué mis pensamientos con Nicolás por más que él tampoco sea un recuerdo feliz, pero primero llorar por él que por Ian. Hace tiempo que no lo stalkeo en tuiter, de hecho borré su página y la de su novia de Chrome, y desde el celular lo tengo bloqueado por lo que no siento gana alguna de ver qué cosas pone, seguramente manijeando por su viaje. En Instagram también andaban las cosas bien hasta hoy. Hasta ayer, cuando vi que la página de su Promo estaba contando los días para el tan afamado viaje (el viaje que metió a Pibito a mi vida). Entonces no me pude resistir a entrar a su placa para poder entrar a su perfil y encontrar las cuatro fotos que tiene con su novia de nombre raro. Y eso me hizo sentir mal. No es un malestar como el que siempre tuve. Es un malestar distinto, no tan intenso. No tan plantado en mí. No sé si será el hecho de haberla visto en persona y llegar a la conclusión de que no es tan linda. No lo sé.

Esta semana es una semana dura. La semana siguiente también lo será. Tendré que resistirme tremendamente las ganas de stalkearlo, de ver sus fotos disfrutando de viaje. Y será tremendamente difícil porque aunque no quiera y haga todo para olvidarlo, en algún lado me llegan las fotos de sus amigos y amigas, de sus compañeros y compañeras. Y no quiero. No, no quiero.

El mes que viene es su fiesta de egresados. Quería ir pero a la vez no. No tengo ganas y tampoco con quién ir. Y sospecho que va a ser un fracaso. Pero bueno...

Mi vida hoy es... no sé, rara. Me siento tan bajoneada y fracasada. E intento ser distinta, pero no puedo. No puedo cambiar. Quiero hacer cosas distintas pero de verdad que no tengo la fuerza. Yo nunca me resigno de soltar. Yo no puedo superar.


"Olvidar"
Marina and the diamonds


A veces pienso que no soy tan fuerte,
pero hay una fuerza que me hace continuar.
Cansada de mi pequeño corazón hecho de hierro,
cansada de las heridas que nunca sanan.
(Nunca sanan).

Porque he vivido mi vida en deuda,
he gastado mi vida en profundo arrepentimiento.
Sí, he estado viviendo en rojo,
oh, porque no puedo perdonar y no puedo olvidar.
Olvidar.

Olvidar, olvidar, olvidar, olvidar.
No hay tiempo para arrepentirse.
Sí, es tiempo de olvidar.

Desde que puedo recordar,
la vida es una escala de inflexión
como un abaco con el que jugué
contando cada victoria y cada fallo.
Victoria y fallo.

Porque he vivido mi vida en deuda,
he gastado mi vida en profundo arrepentimiento.
Sí, he estado viviendo en rojo,
pero quiero perdonar y olvidar.

Olvidar, olvidar, olvidar, olvidar.
No hay tiempo para arrepentirse.
Sí, es tiempo...

de dejarlo ir.
Oh, nene, vos sabés
de lo que estoy hablando.
No tengo nada para perder y nada para probar.
Oh, nene, me estoy retirando.
Fuera. Me estoy retirando.

Sí, he estado bailando con el diablo.
Amo que él pretenda importarle.
Si alguna vez llegue hasta el cielo
cuando un millón de dólares te lleve allí.
Oh, todo el tiempo que he desperdiciado
persiguiendo conejos hacia un agujero.
Cuando nací para ser la tortuga,
fui hecha para caminar sola.

Olvídalo.
Olvídalo. 

Olvidar, olvidar, olvidar, olvidar.
No hay tiempo para arrepentirse. 

Voy a dejar el pasado atrás.
He tenido demasiado, estoy liberando.
No dejar de presionar, borrar, rebobinar
esa cadena de meditación que me siguió.
He apostado mi dinero
por primera vez en mi vida.
He cometido errores pero creo que
todo valió la pena
porque al final el camino es largo,
pero solo porque te hace fuerte.
Está lleno de picos y giros y vueltas.
Algunas veces tenés que aprender a olvidarlo.

9/01/2016

- "Limpia"



"Limpia"
Taylor Swift

La sequía fue lo peor
cuando las flores que habíamos plantado juntos murieron de sed.
Fueron meses y meses de idas y vueltas.
Estás en mí como un vestido manchado de vino que ya no puedo usar más.

Mi cabeza baja como si hubiese perdido la guerra,
y el cielo se volvió negro como una tormenta perfecta.

La lluvia comenzó a caer justo cuando me estaba ahogando, 
ahí fue cuando finalmente pude respirar.
Y en la mañana siguiente ya no quedaba rastro tuyo,
creo que finalmente estoy limpia.

No hubo nada más que hacer
cuando las mariposas se convirtieron en polvo que cubrió toda mi habitación.
Entonces hice un agujero en el techo
dejando que la inundación se llevara todas mis fotos tuyas.

El agua llenó mis pulmones,
grité muy fuerte pero nadie escuchó nada.

La lluvia comenzó a caer justo cuando me estaba ahogando,
ahí fue cuando finalmente pude respirar.
Y en la mañana siguiente ya no quedaba rastro tuyo,
creo que finalmente estoy limpia.
Creo que finalmente estoy limpia.
Dije que creo que finalmente estoy limpia.

Diez meses sobria, debo admitir.
Solo porque estés limpia no quiere decir que no lo extrañes.
Diez meses sobria, no me rendiré.
Ahora que estoy limpia, nunca lo arriesgaré.

La sequía fue lo peor
cuando las flores que plantamos juntos murieron de sed.

La lluvia comenzó a caer justo cuando me estaba ahogando,
ahí fue cuando finalmente pude respirar.
Y en la mañana siguiente ya no había rastro tuyo,
creo que finalmente estoy limpia.

La lluvia comenzó a caer justo cuando me estaba ahogando,
ahí fue cuando finalmente pude respirar.
Y en la mañana siguiente ya no quedaba rastro tuyo.
Creo que finalmente estoy limpia.
Finalmente limpia.
Creo que finalmente estoy limpia.
Creo que finalmente estoy limpia.



Ya no siento lo mismo que antes. ¿Me estaré limpiando?