12/08/2015

- Deseo seguir. Lo juro.

No sé cómo empezar esta entrada. Supongo que son muchos sentimientos los que tengo en estos momentos, y sospecho que quieren salir todos de golpe. Voy a intentar organizarme y explicarme mejor, probar si de esa manera logro calmar la angustia que creo que viene acosándome desde hace diecisiete años.

Principalmente, antes que nada, debo decir... Me siento horrible. Perdí la cuenta sobre cuántas veces escribí esa frase en el blog desde su creación, pero bueno. Me siento horrible. Parece que sentirse horrible es algo común en Mariana. Parece. Hoy no puedo ni disfrazar mi estado. No puedo ni fingir una sonrisa y mentir, decir "todo está bien" porque no. Porque simplemente no me sale, porque ya no quiero ocultar más. Estoy triste por dentro, pero odio la gente que muestra su tristeza como si a todo el mundo debería importarle, así que por fuera me muestro neutral. Seria. Como si nada bueno ni nada malo pasara.

Tengo ganas de... ¿De qué tiene ganas Mariana ahora? De escaparme de casa. De tener un trabajo, plata, todas las materias aprobadas e irme a vivir a otro lado. Digamos que la relación con mi papá, veamos que es el que me mantiene, el que me da plata y esas cosas, no va muy bien. El jueves se enojó por una boludez que creo que ya tenía retenía desde hacía tiempo, y el viernes me gritó de todo menos cosas bonitas. Él no es de insultarme, maltratarme, pero el viernes lo hizo, y yo siento que va a pasar mucho tiempo antes de que lo perdone. Desde entonces no nos hablamos y yo voy en picada. Siento que necesito a mi psicóloga. No solo por eso igual.

El hecho de que mi padre me dijera inútil, que no sirvo para nada más que para arruinarle las cosas a otros, que no sé ni cuidar a mi hermano, que soy una egoísta, que me cago en todo y que todo vuelve en esta vida reanimó más aquella llama dolorida que tenía encendida debido al rechazo de Ian. A la noche terminé llorando, y no por mi padre ni tampoco por Ian, sino por el fracaso y asco que soy de persona. Sí, soy egoísta, no sé hacer nada, nadie me quiere, para nadie soy especial. Las únicas "verdaderas" amigas que podré tener en el universo se pelearon conmigo y ya siento que nada importa. Nada. Soy gorda, fea, estúpida. Y tengo mal olor, anoten eso. Nadie me quiere, ni siquiera Nicolás, el chico que me cojí en BRC me quiere. No me busca. No nada.

Más eso hay que sumarle el hecho de que yo debería estar terminando la secundaria, preocupándome por elegir el vestido que voy a usar el miércoles nueve de diciembre de dos mil quince en la entrega de medallas y estando súper manija por mi fiesta de egresados. Pero en lugar de eso tengo que estar estudiando para rendir seis malditas materias que me llevo para poder pasar a sexto mientras veo que turras de la villa que no saben escribir ni una oración sin faltas de ortografía pasan tranquilamente de año. Es frustrante, pero la única culpable de eso soy yo por tomarme todo en joda.

Creo que lo hace más frustrante el hecho de ver cómo gente que conocí en Bariloche se egresa. Más bien Nico, el que ya saben. Ver cómo se divierte en su fiesta de egresados, cómo la pasa en su entrega de medallas y se saca fotos con una chica que no sé quién es, pero ya la odio. Viendo cómo la pasa genial en sus vacaciones mientras yo tengo que hacer malabares para pagarle a Emilio. Y lo que me hace peor es esa foto con esa chica, no mal interpreten las cosas. Me hace ver que fui una estúpida, que no fui importante para él, que dejé de ser virgen pero soy una fracasada igual. Que jamás voy a poder ser linda. Jamás voy a poder sentirme a gusto conmigo misma. Estoy destinada a terminal mal. A terminar con diez gatos encerrada en una casa que se cae a pedazos, presiento que ese será mi futuro.

Cuanto quisiera retroceder el tiempo. Haberme cuidado más, haberle dado más importancia a algunas cosas. Haberme comportado de otra forma. Haber sido distinta.

Cuánto desearía en estos momentos que mi vida mejorara. Cuánto desearía en este momento poder salir de este agujero. Quisiera dejar de sentirme así, tan mal.

Casi dieciocho años y sigo siendo un fracaso.

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