10/27/2015

- Resignar. Respirar y continuar.



Suspiro.

¿Qué puedo decir a estas alturas? Mi autoestima cayó. Se estrelló contra el piso. Me siento triste, con ganas de llorar, pero nada puedo hacer. Cuando una persona no te quiere, no te quiere. No hay más. Por más que hagas las cosas que hagas, por más que te maquilles como te maquilles, que te vistas como te vistas, no te quiere. Si opina que otra chica es hermosa, es hermosa esa chica, no vos. Si a vos te trata como una basura, no te quiere. No te quiere y nunca te querrá. Porque a pesar de mostrarse arrepentido, siempre lo sigue haciendo. Si vos querés a una persona, no la lastimás.

Sí. Una vez más estoy hablando de Ian. Y me doy cuenta que para que una historia termine, no es necesaria el "no escribiré más sobre él". Probablemente siga hablando, escribiendo él, pero no piensen que no estoy tratando de olvidarlo, de superarlo, de ignorarlo y seguir para adelante. No crean que estoy tratando de continuar.

Esta repentina actitud es porque lo stalkeé en tuiter y vi que se estaba hablando con Verónica, la chica que le parece hermosa. No sé qué tiene, pero parece que medio mundo la adora, y él no es la excepción. La debe estar chamuyando. Y yo, acá, mirando. Sufriendo. Llorando por dentro. Patético. Pero bueno. Digamos que no sé qué decir, no sé qué sentir. Ya fue, ya está. Él no me quiere y mientras más lo ignore, menos sufriré.

¿Por qué tenés que ser tan forro?

¿Por qué tengo que ser tan estúpida?

¿Por qué no me querés como yo a vos?

¿Por qué me mentís?

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