10/19/2015

- All the things I need.



Cuento con diecisiete años y ciertos dramas en mi cabeza. Cuento que con confusiones, claves mal puestos y ciertas equivocaciones. Cuento con llanto, tristeza, bronca y algo más. En estos momentos cuento con muchas cosas más.

Estoy harta, cansada de ser Mariana. Esto ya no es una lista de cosas que necesito, sino más bien una confesión de necesidades que surgen desde lo más profundo de mi ser. ¿Hubo un clic dentro mío? ¿Por qué las cosas no funcionan cómo quiero? Algunas veces, el contar con todos estos dramas hacen que me odie más y más, pero es un odio discreto, un odio que mantengo oculto. Es un odio que intento eliminar, un odio que intento retener. No puede ser que hasta yo misma me odie. Y es que sí, todos me odian.

Las cosas me salen mal siempre. ¿De qué sirve tener esperanza? ¿De qué sirve pensar que todo va a cambiar? ¿Qué es lo que tengo que hacer? ¿Sentarme a esperar? Ustedes dirán "No, tenés que ir y hacer que cambien". Eso es lo que hago. Me paró y cuando estoy por dar el primer paso, todo se vuelve peor. O doy dos pasos y ya, arruino todo. Todo se vuelve mierda otra vez. Una mierda distinta, pero una mierda en fin. Intento cambiar yo misma, pero no funciona.

¿Qué es eso que me pasa? ¿Por qué carajos no puedo estar bien en un ambiente dos años seguidos? ¿Por qué un año tiene que estar todo bien y al otro tengo que colapsar, tengo que sentirme abrumada así cómo me siento? A veces ni un año pasa, solo meses. Y ya me siento así, al borde de la locura. No me importa nada, hago lo que quiero. Soy soberbia, caprichosa y berrinchuda. Pero ya no sé qué hacer. Me siento mal. Necesito consuelo. Necesito... ¡PAZ! Necesito empezar de vuelta. Estoy harta de ser así.

Ese es el gran problema de ser Mariana. ¡Mariana nunca gana! ¡Mariana siempre fracasa! Siempre. Está acostumbrada al fracaso. Está acostumbrada a que Ian la "quiera" por whatsapp. Está acostumbrada a pasarse el tiempo pensando qué es lo que sentía Leandro por ella. Está acostumbrada a stalkear a Nico en Instagram, Facebook, Twitter y demás, y sentirse orgullosa de ser una enferma mental stalker de mierda. Está acostumbrada a que todos la boludeen. Está acostumbrada a siempre tener gente en contra. Está acostumbrada a hacer las cosas mal y justificarse con un "Estoy colapsada". Y se justifica con eso porque... ¡Siempre colapsa! Siempre derrapa. Siempre choca, se sale de la pista. Está descontrolada. Siempre lo estuvo y siempre lo está. Y esto ya empieza a preocupar. No era cuando Mariana tenía doce, trece, catorce años. Ahora es diferente. Tiene diecisiete años ya. Es edad de preocuparse por otras cosas. Si uno no empieza a madurar en este punto de la vida, todo se torna cualquier cosa. ¿Y Mariana está madurando? No.

Me preocupa. Me preocupa bastante porque pienso que si uno ya no madura a esta edad, es porque algo pasa. Algo malo. Porque tal vez sí necesita ayuda psiquiatra o algo así. Si uno ya no comienza a evolucionar, es porque algo está afectando en esa evolución. Yo sé que evoluciono, o por lo menos tengo ganas de hacerlo. Pero hay algo que me impide a hacerlo.

¿A todos los chicos de mi edad les pasa esto? ¿Nico sufre también así? ¿E Ian? ¿Leandro sufrió así? No lo creo. Creo que ellos piensan de otra forma. Sienten distinto. Cómo cambian las cosas, eh. Hace cuatro, tres años atrás me moría por tener problemas y por sentirme con falta de cordura. Ahora no quiero. Es que nadie se encariña con las locas problemáticas, mucho menos si esas locas problemáticas son Mariana porque ya saben, a Mariana se la quiere menos y se la odia más. Esto es tan injusto. En las novelas o series, o incluso en la vida real misma, siempre veo a chicas fabulosas odiadas por todos pero que siguen siendo geniales. ¿Por qué siguen siendo geniales? Porque no se odian a sí mismas. 

Desearía tener a mi psicóloga. Poder hablar, contarle lo que pasa y que me de un punto de vista alejado y no distorsionado. Ojalá.

¿Es normal que quiera empezar danza? Es porque vi que la chica que, según yo, le gusta a Nico hace danza. Me dieron ganas de empezar. Y comienzo a pensar que tal vez es porque... estoy intento ser cómo ella.

Un poco de alcohol o un cigarrillo me vendrían bien en este momento. O tal vez un poco de tranquilidad, de paz. No sé. Es que un buen trago no viene mal cuando pega la vida con tanta sed.

Está bien, lo admito. Hoy no fue un día fácil. No fue un día lindo. Y se vuelve más complicado si sos Mariana.

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