9/24/2015

- Fin de semana desastroso, vida desastrosa. [Parte I]





Había escrito parte de esta entrada hace dos días, pero decidí borrar todo y bueno, nada. Acá estoy, rehaciendo mis sentimientos.

¿Nunca se sintieron colapsados, fuera de sí? ¿Nunca se sintieron cansados de la vida a tal punto de creer que no soportan ni un segundo más en la rutina? ¿Nunca? Yo me siento así en estos momentos, desde hace varios días. Me atrevo a decir que desde que llegue de Bariloche. Y no sé qué puedo hacer para calmarme, para dejar de sentirme tan... tan así.

El fin de semana pasado me vi con Sofi, mi prima-amiga. Ustedes saben. Quería un momento de diversión, de risas, de relajación. Hace días que no la veía. Nos la pasamos la noche del sábado y del domingo borrachas. En esos momentos mi mente seguía puesta en Nicolás, el chico con el que cojí en Bariloche. El único. En esos momentos no sabía si debía o no hablarle, por más que las ganas me carcomieran la cabeza y el corazón. Tomé, mezclé, hice de todo. Me bajé una botella yo sola de licor de melón, y nunca jamás había tenido esa borrachera. Le hablé a medio mundo en Whatsapp... inclusive a Nico y a Ian. [Dejaré las conversaciones en la próxima entrada]

Lo de Nico fue vergonzoso y penoso. "Hola Nico, no' veamo' y no' besemo". Empezando por ahí, terminando peor. Y antes la primera charla con Ian. Le pregunté si debía o no hablarle a Nico. Me respondió unas cuantas horas después.

La noche siguiente me agarré un pedo igual o mayor al pedo de la noche anterior, solamente que no le hablé a casi nadie. Hablé con Ian en una charla y profunda. Él también estaba borracho; había venido de una fiesta llamada Sex o algo así, en Burzaco. Hoy en inglés me enteré que una compañera hablaba de esa fiesta y que ella tenía invitación y todo. Ay, si hubiese sabido... Lo peor es que ella me invitó.

Entre otras tantas cosas, Ian me dijo que me quería y que yo le gustaba, y quería tenerme con él. Me ilusioné; terminé llorando mientras me bajaba fernet con coca en una botella vacía de Dr. Lemon. ¿Qué cómo me siento hasta el día de hoy? Mal. Después de eso me ignoró. Al final fui yo la que le habló y desde entonces no me habla como antes. Me habla más cortante, más secote. Y yo sufro. Sufro por él. Hace media hora decidí que no le hablaría más. Le dije que me iba a dormir y me he conectado al whatsapp reiteradas veces para que vea que es porque no quiero hablar con él. Seguramente a él le de igual. Él no siente nada por mí. Es una gran porquería...

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