9/07/2015

- Enredada.



Hace mucho que no me ando por estos lugares. Sí, hace un montón. Había escrito hacia un montón desde mi celular, pero lo borré sin querer y desde entonces no me he decidido a sentarme frente al computador y expresar palabras nuevamente. La última vez que escribí acá no había ido a bariloche, ni siquiera tenía fecha para el viaje. La última vez que escribí acá era virgen.

Muchas cosas han cambiado desde la última vez que expresé palabras en este lugar. Volví a hablar con Ian, pero estuve casi dos meses con su contacto bloqueado en whatsapp. Pero lo que más cambió fue mi persona. No sé si en otros aspectos hice una evolución, pero algo que cambió fue eso.

En Bariloche viví en pedo toda la semana, excepto tres días. El resto me la pasé borracha y chapando chicos. Un lunes en el cual decidí quedarme en casa, un salteño tocó a mi puerta después de ver cómo me asomaba por el pasillo del hotel para ver si mis compañeras de cuarto habían llegado. Terminamos besándonos en la puerta de mi habitación, y si hay algo de lo que de verdad me arrepiento de BRC es no haberlo dejado pasar. A la noche siguiente, borracha, decidí buscarlo. Terminé en la habitación con cinco santafesinos provenientes de Venado Tuerto. Con tres jugueteamos un rato y dos se pusieron cargosos. Desperdicié una noche. A la siguiente decidí quedarme en el hotel. Fue la primera vez que lo pude ver (al salteño) sin estar borracho ni vestido de soldado. Él se fue al boliche y yo me quedé en el hotel, dispuesta a esperarlo. Pero me quedé hablando con un chico de Buenos Aires, mi misma provincia, y terminamos durmiendo juntos. A las cuatro y algo me desperté, entonces me dije a mí misma que dormiría un ratito más y después iría a buscarlo. Me dormí y me despertaron los golpes de mis compañeras. Me engancharon con el chico, se quedaron cargándome y el guardia vio las botellas de alcohol en nuestra habitación. Se metió y nos las sacó. Me chupó un huevo porque yo escabiaba en los boliches, no en las previas.

El tercer día de mi búsqueda, un jueves, terminé en pedo en una habitación. Había un montón de gente, pero se fueron con un montón de chicos. Al final quedaron tres chicos, una chica y yo. Había uno en especial, Nico. Nico me llamó la atención desde el principio. No era carilindo ni nada, pero tenía algo... no sé. Ternura. Tengo su whatsapp, pero no me animo a hablarle. En síntesis, con este Nico terminé teniendo mi primera vez. Después de hacerlo nos quedamos charlando de la vida y por último, dormimos juntos. A la mañana me abrió la puerta ya que tenía traba y yo no podía destrabarla, y a la tarde me vino a llevar una zapatilla que me había olvidado. Al día siguiente me fui. Mientras estaba esperando en el hotel, los amigos de él me encontraron y quisieron sacarme una foto, pero no accedí. Nono.

La onda es que... todavía pienso en él. Todavía me acuerdo de él. Y no es por el dolor de vagina que me dejó, sino por algo más. Creo que me enganché. Creo que me enredé.

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