2/08/2015

- No sé ni para qué me molesto.



Odio a todo el mundo. En realidad odio a mis papás. Odio a mi familia, odio todo.

Pensé que las cosas serían mejor una vez que estuviera acá, pero no. No lo es. No quiero saber nada de nadie.

Papá me echó la culpa de que mi tía estuviese acá metida todo el día. Es mentira, no es mi culpa. Yo nada más tenía buena onda con ella, pero jamás la metí en casa. Nunca. Mamá fue. Nada más que ahora él me quiere hacer quedar como la culpable porque mamá está embarazada. Lo odio. Los odio. Odio cuando se ponen así.

No sé. No sé ni para qué me molesto en hacer esto, en intentar salvar la familia. No sé por qué. Ya está. La situación de familia va a pasar a ser responsabilidad de ellos. Si pelean adelante de Facu, va a ser problema de ellos. La familia es de ellos. Son mamá y papá, Facu y el hermanito que viene. Yo ya no soy más de la familia. Si quieren pelear, que peleen. Si se quieren amar, que se amen. Yo no quiero a ese hijo que está por venir. Ya no quiero nada. No me interesa si me incluyen o no. Me quiero ir lejos, y eso voy a hacer una vez que me sienta totalmente libre.

A partir de ahora yo ya no tengo más familia, solo mi papá que me mantiene económicamente. Ese es el único vínculo que quiero. No quiero más nada. Nada más.

No sé ni por qué me molesto en intentar que esta vez salgan las cosas bien. Si quieren pelear, que peleen. A mí ya no me importa. Si la tía se quiere meter, que se meta. Que le compren todas las cosas a la tía, al tío, a cualquiera. Ya no me importa. No me importa y no me va a importar.

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