2/26/2015

- Fuiste algo importante



Hoy fui a la nutricionista. Le inventé cualquier peso. Le dije que  medía 1.56 y pesaba 58 kg. Mi intención era que pensara que estaba más gorda de lo que estaba. Y bueno, nada. Al salir, fuimos con mamá al prado porque tienen que pagar la cuota de Facu. Me sentí rara. Creí que pasaría distinto a cómo en realidad pasó. Pensé que lo vería.

Algunas veces me pregunto si extraño la era "Prado" o en realidad extraño a Leandro, la persona. Es raro ver las cosas desde afuera. Ir al colegio, ver a los chicos con sus uniformes en las mesas de exámen, escribiendo respuestas y entregándolas. O sea, yo debería estar ahí. En realidad no. En realidad a estas horas debería estar en casa, seguramente durmiendo o algo así. No sé. Siento melancolía, y no sé por qué.

En mayo más o menos, a fines de año, papá discutió con Leandro. Eso me hizo pensar bastante. Hoy volvieron a tocar el tema. Sin él. Lo recuerdo. Recuerdo cómo es. Es enojón, calentón, gritón. Marcela dijo que ese día estaba a los gritos limpios, y lo creo. Yo lo conozco.

A mi mamá le conté lo que pasó ese catorce de febrero de dos mil doce. Su novia le había preparado un desayuno por el día de los enamorados, y él se cruzó a mi papá. Ni se conocían. En realidad, creo que él sí lo conocía, pero mi papá no. Y lo saludó como si fueran mejores amigos.

Hoy quería verlo, pero no lo hice. Y miles de recuerdos se me vinieron a la mente.

2/20/2015

- Veinte de febrero

<3 | via Tumblr


Miro el reloj de mi computadora. "20/02/2015". Son las ocho y media, y mamá no llega. Papá está preocupado. Yo me empiezo a preocupar también.

Es tarde. Tarde para lo que estoy escribiendo. Normalmente escribiría estas palabras más temprano, pero verán. Tengo abandonado este blog y los recuerdos de antes, las frases con las que deseaba volver al pasado.

Recién, al entrar al blog, encontré otros blogs y bueno, leí un par de entradas de otra gente. Entonces un aire, un aroma... una sensación, me atrapó. Fue como si estuviera a mediados de dos mil doce. Esos días cuando yo volvía de Longchamps a la tarde, después de ir a buscar a mi hermano al colegio, y me ponía a leeros. Luego escribía, pensando en mi amor Leandro o en mi amiga Clara. Todavía no había repetido, todavía no había echado mi vida por la borda.

Pero hoy, veinte de febrero, se cumple un año desde que repetí. Sí, ustedes ya me conocen, ya saben. Así soy yo con las cosas poco importantes y sus fechas. Recuerdo todo. Hoy, por ejemplo, cuando me levanté... dije "yo a esta hora ya había repetido". Yo a esta hora, a las ocho y treinta y cuatro estaría mal, llorando, escuchando hablar a mis padres sobre mi futuro. Así estaría yo en estos momentos hace un año.

Es increíble. Me pongo a pensar, a recordar y es increíble. Hace un año no me hubiera imaginado todas las cosas que viví por el resto del dos mil catorce. No. Se me hace raro que hasta hace un poco yo era alumna del prado. Hasta el veinte de febrero del dos mil catorce, tenía las ilusiones intactas de terminar el colegio y que él me viera. ¿Quién podía imaginar que hoy, a un año de aquello, yo estaría superando el haber repetido? Yo lo voy olvidando, lo voy superando (a él). Y también voy superando el hecho de que ya no estoy más allá, sino acá.

Le pedí a una compañera permiso para estar en el U.P.D, dado que otra compañera me dijo que esté. Esa compañera, la primera, me dijo que ella no tenía drama, pero que pregunte en el grupo. Y yo no quiero, así que voy a pedir a Marina que pregunte en el whatsapp para ver qué onda. Mañana quería ir a la peluquería.

En fin. Solo eso. Estamos a un año desde que repetí. Como pasa el tiempo... pareciese que fue ayer... o hace tres mil años. No sé.

2/08/2015

- No sé ni para qué me molesto.



Odio a todo el mundo. En realidad odio a mis papás. Odio a mi familia, odio todo.

Pensé que las cosas serían mejor una vez que estuviera acá, pero no. No lo es. No quiero saber nada de nadie.

Papá me echó la culpa de que mi tía estuviese acá metida todo el día. Es mentira, no es mi culpa. Yo nada más tenía buena onda con ella, pero jamás la metí en casa. Nunca. Mamá fue. Nada más que ahora él me quiere hacer quedar como la culpable porque mamá está embarazada. Lo odio. Los odio. Odio cuando se ponen así.

No sé. No sé ni para qué me molesto en hacer esto, en intentar salvar la familia. No sé por qué. Ya está. La situación de familia va a pasar a ser responsabilidad de ellos. Si pelean adelante de Facu, va a ser problema de ellos. La familia es de ellos. Son mamá y papá, Facu y el hermanito que viene. Yo ya no soy más de la familia. Si quieren pelear, que peleen. Si se quieren amar, que se amen. Yo no quiero a ese hijo que está por venir. Ya no quiero nada. No me interesa si me incluyen o no. Me quiero ir lejos, y eso voy a hacer una vez que me sienta totalmente libre.

A partir de ahora yo ya no tengo más familia, solo mi papá que me mantiene económicamente. Ese es el único vínculo que quiero. No quiero más nada. Nada más.

No sé ni por qué me molesto en intentar que esta vez salgan las cosas bien. Si quieren pelear, que peleen. A mí ya no me importa. Si la tía se quiere meter, que se meta. Que le compren todas las cosas a la tía, al tío, a cualquiera. Ya no me importa. No me importa y no me va a importar.