1/16/2015

- Algo realmente nuevo en mí.



Son las cuatro y cincuenta y nueve de la madrugada, de un viernes dieciséis de enero de dos mil quince, y un click se dio en mi cabeza. Estoy experimentando algo nuevo en mí. Estoy, por primera vez, pensando en el cambio. Es algo sorprendente porque jamás había pensado en cambiar algo. Jamás. Y ahora lo estoy haciendo. Estoy confundida. Estoy rara. Estoy... emocionada porque siento que estar en Córdoba me hace bien. No obstante, tengo varias luchas. Espero poder contarlas toda en esta entrada.

Me parece sorprendente. Estoy feliz por mí misma por pensar por primera vez en un cambio. Y es dejar de mirar el pasado. Estoy a punto de llorar porque ya se me viene a la mente lo que voy a escribir, pero tengo que hacerlo. Tengo que decirlo, que escribirlo, y poco importa si me emociona o no. Tengo miedo de elegir mal. Tengo muchas cosas que perder, pero otras por ganar. Me siento... rara.

Quiero cambiarme al Stella Maris. Toda la situación se reduce a eso. Stella Maris. Estaba viendo en Facebook los grupos de la promoción dos mil quince. Esa idea de cambiarme al Stella Maris me viene rondando desde hace mucho, pero jamás había sonado tan fuerte como ahora. Debe ser porque pude explorar más allá de la situación. El Stella Maris me puede otorgar lo que la treinta y dos no puede. Me puede dar un UPD, un UUD, un viaje a BRC, un viaje de egresados. Todo eso me puede dar, eso que tanto anhelo y que quizás es la razón por la que tanto me carcomo la cabeza, intentando volver al pasado para poder evitar la repitición que llevó mi vida a la perdición.

Pensar en todas esas cosas que puedo hacer en el último año me lleva a pensar en otras cosas más. Por ejemplo, qué pasará con el viaje a BRC con el prado. Pues... mi corazón cree otra cosa. Mi corazón cree que ya pasó. Ya no estoy más en el prado. Ya fue todo. Leandro, mis otros compañeros, todo. Jamás voy a poder arreglar lo que pasó. Jamás voy a poder volver y ser la promoción dos mil quince. Ahora, me duela o no, soy la promoción dos mil dieciséis. Lo tengo que aceptar. Y ni el viaje a BRC ni nada lo va a poder cambiar. Si sigo con ese viaje, me la voy a pasar todo el año lamentandome y sufriendo por cosas del pasado.

Si me cambio de la treinta y dos, además, supongo que me quitaran la netbook. No quiero eso porque siento que me encariñé. En realidad, no lo sé. Es verdad. Me encariñé con la computadora. Pero no es solo eso lo que me empuja a quedarme, sino también el hecho de que me encariñé rápido con ciertas personas, supongo. Quiero pensar que, me cambie o no, esas personas van a seguir en contacto conmigo.

A la mente se me vienen las palabras de Pablo, el vecino. Se autodefinió como tarado, boludo y algo más en su época de adolescente porque él pensaba en las fiestas de egresados y demás. Yo pienso ahora en eso, e inconscientemente estoy buscando por lo qué sentirme una boluda, tarada y esas cosas. Supongo que me hace más boluda quedarme sufriendo por el pasado.

Ahora... no sé si a mis papás le guste la idea. No sé si ellos me dejarán. El Stella Maris es un colegio católico, eso tendrá su lado positivo para mi papá. Pero también hay otros gastos. Y con el embarazo de mi mamá, supongo que habrá que gastar mucha plata. No sé, pero... es eso.

Me siento mal en parte por pensar así. Es como si los recuerdos, mis experiencias, las cosas que viví anteriormente quisieran saltar hacia el olvido. Así lo quiero. Quiero no tener que pasarla triste por cosas que pasaron y que jamás podré cambiar. Así me siento mal, triste. Quiero olvidarme de todo y comenzar otra vez. Supongo que mañana lo hablaré con Marina. Quiero saber si en caso de que no vaya, me dan la plata del viaje otra vez.

Supongo que si les explico a mis papás esto, me van a dejar volver a la escuela privada. Yo quiero ir al Stella Maris. Quiero poder dejar atrás toda la vida de antes, poder ser una persona normal. Poder dejar de recordarme lo tonta que fui. Pero olvidar lo que viví sería superar a Leandro, aunque no sé si podré del todo. También, en caso de que me cambie de colegio, tendré que ser una persona nueva. Tendré menos oportunidades para seducir a Fideo. Me re gustaría estar con él. Es un chico muy bueno y lindo, y con BRC en el prado tenía chances. Pero ahora me pregunto si estoy siendo realista o no. La idea del viaje me persigue todos los días, y cuando mi parte más realista sale, me digo que él jamás me va a dar bola, que nada va a pasar en el viaje. ¿Por eso vale arriesgar este deseo de cambiar? ¿Por un chico que puede que ni me de la hora? En mi mente me digo que no sé, que sí me podría dar bola. Siempre tratando de ser positiva... No lo sé.

Me da miedo que me saquen la netbook. No quiero. Me encanta el tecladito, me encanta escribir así y todas las demás cosas. Pero no sé. Tengo gansa de cambiar. Si cambio de colegio, significa que tengo que ser más copada y ese tipo de cosas. No da cambiarme de colegio y ser re anti. Tengo que ser mejor chica. Arreglada y todo lo demás. Tengo tantas cosas en qué pensar, pero tan poco tiempo. Para colmo también tengo que rendir NTICx. Tengo miedo que si me cambio, mis papás vean que me llevé NTICx a febrero. El dos de marzo tengo que rendirla; se me hace que es muy tarde. Debería haberme imaginado que eso tendría sus pro y sus contras.

En fin. Veré qué puedo hacer.

EN EL CAMBIO SIEMPRE ESTÁ LA EVOLUCIÓN

...dice LOVG, y tal vez tenga razón.

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