12/10/2014

- ¿Por qué me cerraste la puerta cuando te dejé entrar?

Ayer creo que fue. Sí, ayer. Ayer soñe con Leandro. Fue un sueño raro, pero se sintió tan real que pensé que otra vez volvía a verlo. No tenía nada que ver con el prado. En realidad, sí tenía que ver, pero ahora éramos solo él y yo en el colegio. Nadie más. Nada más.

Primeramente, otra vez me arrepiento de haber repetido. Me llevé cuatro materias de las cuales dos mis papás ni enterados. Ojalá no se enteren. Así que no sé. Allá ya empezaron las mesas; mis compañeras están rindiendo ya y yo... acá, recordando. Los otros repitentes no parecen tan afectados, pero yo sí.

Será por eso que pensé en él. Será por eso que soñé con él. ¿Que lo extraño? Obvio que lo extraño. Parecen tan lejanos los tiempos en donde estábamos bien. Tan lejanos los tiempos en donde yo estaba ahí para mirarlo, para recibir sus miradas. Parecen tan lejanos los tiempos en los que me hablaba con dulzura. Y estaria mintiendo si dijera que no quiero recordarlo más. Porque sí que quiero. Quiero recordarlo y quiero volver. Quiero verlo una vez más, pero sé que si lo hago, todo en mí se pondría nervioso. Me sacudiría todo el cuerpo. Me moriría.

Desearía tener una máquina del tiempo para volver a repetir las cosas, para cambiarlas. Para hacerlas mejor. Todavía no me resigno a aceptar que eso no es posible. Nunca. No es que no quiera, es que no puedo.

El sueño fue que yo quería entrar al salón que tuve en primero y segundo a buscar a alguien. Estaba él. Lo único que me detenía era él. Me quedé afuera durante unos segundos para luego hinchar el pecho con aire y entrar. Lo saludé, me saludó. Todo lo más bien. Un nivel de indiferencia sorprendente. Un nivel que yo jamás lograré en la realidad. Después salí y el escenario cambió a otro.

Es raro. No sé por qué, pero eso  me hizo sentir otra vez en casa. Me siento desorbitada, me siento perdida. Me siento mal, me siento incómoda. Tengo ganas de acostarme a dormir y no despertar jamás. Tengo ganas de golpear a todos. Posta. Es que... algunas veces me sorprende cuán tarada puede llegar a ser la gente. Se hacen los problemáticos, se hacen los enfermos, y de verdad eso enferma. Enferma porque llena de ira. De bronca.

Así que nada. Por ahí el viernes vaya al prado. Por ahi entre al colegio y espere a Marina y a Jimena. Ojalá no me saquen cagando como la otra vez. Sé que no me quieren ahí. Y sé que Leandro es una de las razones. Pero si soy cómo dicen que soy, pueden dejarme.

Ayer pensé en él. A la noche. Esta madrugada. Es como que... ahora pienso que tal vez me odie en serio. Pero su sonrisa cuando me vio en la expo este año no dice lo mismo. Desearía ver su reacción cuando me vea ahora. Ojalá me viera. Ojalá lo viera yo. Ojalá nos vieramos los dos.

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