8/29/2014

- ¡Justo ahora!



Sé que hace mucho que no vengo por estos lugares. Pensé en escribir hace mucho, pero no tuve tiempo y creo que ganas tampoco. Supongo que nada importante había pasado, no sé... no recuerdo. Ahora si pasa. Bah, en realidad, hoy. Hoy fue como diferente porque hace mucho que no pensaba en él ni en lo que había significado estos "grandiosos" y "maravillosos" años. Recién ahora puedo ser sincera y pensar en él.

Estoy escribiendo desde la computadora de mi papá y es raro. Por eso supongo que mucho no podré escribir. No me gusta que él vea mis cosas, y menos cuando se trata de él. ¿De quién estoy hablando? Él. Lean. Sí, él. Parecía olvidado con todo este tema de Ian y blablabla, pero bueno. Al parecer sí era amor, porque ahora lo extraño más que nunca. Este Lean hizo que unas cuantas canciones aparecieran en mi celular solo para recordarlo a él y el tiempo que pasamos juntos. Es imposible olvidar, pero ya me parece raro haber vivido lo que viví. Es como si fuera otra persona, otra vida. ¿Será porque hubo un crecimiento en mí? ¿Porque de alguna manera maduré? Yo no me veo más grande ni más madura, pero sigue existiendo esa sensación rara. Es curioso, pues lo mismo me pasa con el Inmaculada Concepción y mi infancia.

Hace dos viernes tuve que ir al colegio por mi hermano. La primaria invitaba a los padres para que ayudaran a los hijos a hacer un trabajo de San Martín. Mis papas no podía ir y mi tía no podía multiplicarse, por lo que la única esperanza era yo. Me costó mucho aceptar conmigo misma aquello, pues no tuve otra que decirle que sí a mis papas (aunque con un poco de duda. Evidentemente, hubiera preferido no ir). Tenía miedo de encontarme con mis profesores, con Marcela, con Tamara o hasta con algún compañero. Tenía miedo de aferrarme a todos aquellos recuerdos y que no pueda despegarme más. Pero también estaba feliz. Estaba feliz porque iba a poder mi ex-escuela otra vez. Estos malditos cinco años que ya no parecen míos estan depositados en esa escuela de mierda. Pero la verdadera razón por la que me sentía feliz era porque existía la posiblidad de verlo a él. Aunque tenga vergüenza de aparecer frente suyo, aunque sea por unos instantes cortos, podía verlo. Y así fue. Lo vi caminando hacia el salón de mi hermano. No fue nada como dijo Marina. No estaba feo ni uniceja, ni común. Yo lo vi más hermoso que siempre. Con una camisa azul y su pantalón de vestir y su carita de enojado de siempre.

Ay. No puedo evitar recordar todo lo que sigue cuando veo su imagen en mi cabeza. Es como si estuviera flotando y ahora viera todo desde afuera. Ya no formo parte del Prado, no formo parte de nada, ni de Leandro ni de mis compañeros. Y eso me toma por sorpresa. Es tan sorprendente no verme allí, tan raro. Estas sensaciones me abrazaron cuando lo vi. Es como si fuera una persona y nada más, como si no fuera más Mariana, la (ex) alumna del Prado. Y a él lo veo tan distante. Como si fuera invisible...

Creo que él no me vio. No sé si es bueno o malo. Sin embargo, me gustaría ver su reacción al verme. Seguramente actuaría indiferente. Pero bueno. Los cambios que experimentamos me parece tan raros. Me cuesta adaptarme a ellos. Y me agarra vergüenza esto porque mi papá se peleó con él. No sé si aguantaría estar cara a cara sin vergüenza... Lo único qe me queda por hacer es releer antiguas entradas de cuando los tiempos eran otros y yo lo amaba con todo mi corazón, cuando no existían pleitos ni peleas ni conflictos entre nosotros. Cuando todo recién empezaba. Cuando yo todavía seguía conservando un poco de la verdadera felicidad.

Por otro lado, empecé a ver Popland por MTV en un intento desesperado de sentirme en casa, en mi hogar. En un intento desesperado por sentirme todavía en esos tiempos. Aun recuerdo las noches, cuando me acostaba en la cama con la notebook Toshiba y me ponía a esperar que empezara Popland con la canción "Click", que me encantaba. Sí, viejos tiempos :'). Pero ahora no se puede hacer nada. Así que más vale seguir adelante, tratando de ignorarlo. Ya me apareceré por ahí algún día, convertida en una chica mayor.

Ellos piensan que lo tengo todo, pero no tengo nada sin tí. Todos los sueños y todas las luces significan nada sin tí.

8/04/2014

- ¿Las cosas podrán ser como planeo algún día?

Esa es la única pregunta que puede resumir lo que estoy sintiendo en este momento, pero sé que jamás explicaría todo lo que está pasando en mí en este momento. Es demasiada abierta la pregunta. Y de verdad, no explica nada.

Voy a empezar por el principio. Ya no estoy pensando mucho en Leandro. Solo lo recuerdo con una sonrisa en la boca, recordando momentos que pasamos, que en su momento me gustaron. Mientras estoy tratando de adaptarme a mi nueva vida. Estoy tratando de poder encontrar mi lugar y dejar de mirar el pasado, mirar para adelante y no voltearme jamás a ver al prado y a la gente que asiste allí, entre ellos... él. El pelotudo. Así lo tengo en el whatsapp y es que así lo siento.

Las cosas que siento por él son demasiado complejas. No sé lo que quiero, tampoco quiero decirle nada hasta saber qué es lo que quiero o lo que pienso de él. Tengo que decidirme. Tengo que optar por un camino, y rápido. Cada vez que pienso en esta sensación me entran ganas de llorar, ganas de patalear y, gracias a Dios, ya no siento ganas de cortarme por él como lo hice antes. Comprendí (supongo) que a él jamás le importará. Quiero volver a hacerlo, pero no sé cuando tenga el valor de hacerlo. Mientras bajo a la realidad de lo que está pasando con él. Me doy cuenta que me llena de un montón de preguntas. Me gustaría que las respondiera, pero por lo que veo, no le importa...

Estoy muy enojada. Dios mío, no puedo creer que esté sufriendo por esto. Me está carcomiendo la cabeza y no sé qué pensar. Releo conversaciones tratando de entender algo, tratando de ver cómo maduramos ambos, pero no lo entiendo. No logro entenderlo. Siempre es lo mismo. O puede que sea diferente. No sé. Quiero saber qué es lo que piensa él. Al principio, era él el pajero que me hablaba y que quería cojer conmigo. Siempre decía que lo íbamos a hacer; era tan pajero que hasta creía en serio que nos encontraríamos en una fiesta y cojeríamos en el baño de dónde sea que estuviesemos. Pero él perdió la virginidad con su ex novia... y eso no lo puede cambiar nadie.

¿Por qué releo conversaciones? Para ver si yo no era la ortiva. Creo que de verdad lo era. Creo que yo fui quien decidió todo desde el principio. Él me confió algo de él que jamás que confiaría, pero no sé si eso es importante para él. Tal vez me está chamuyando, está inventando. Está... diciendo algo que en realidad no es tan importante para él cómo yo pienso para volver a tener esas charlas. ¡Eso es lo que más me da bronca! Que no sé nada, que no sé si es sincero o no, que no sé lo que quiere conmigo. No sé lo que soy para él. No sé nada de esto. Y cuando le cuento cosas de mí, no reacciona. No le importo. Tiene a otras chicas. Es una mierda esto. Apesta. Odio todo esto...

Pensé en dejar de hablarle, pero no voy a tener argumentos. No voy a tener fuerzas para eso. Tal vez debería cortar por lo sano. Dejar de pensar en él con toda la fuerza y no contestarle si me habla. Creo que si sigo hablandole, me voy a enganchar todavía más.

Me gustaría que las cosas fueran como yo quiero. Y me gustaría saber sobre todo qué es lo que quiere él.