5/02/2014

- Una vez más con el corazón roto...



Hace tanto que no sufría tan "adolescentemente". Hace un buen rato. Pero ahora siento que las cosas son distintas. Tengo más edad, más madurez podría decirse, y el mismo dolor supongo.

La semana pasada, más o menos, fue su cumpleaños. Para los que quieren saber, no. Todavía no lo olvidé. Todavía no lo superé. Lo dejé de lado porque si sigo con la actitud que estaba siguiendo, me iba a quedar estancada. Así que tomé las riendas de mi vida y me adentré a la aventura, haciendole caso omiso. Haciendo caso omiso a mi pasado, que de a poco voy superando, y haciendole caso omiso a mi suerte. Él ya fue, ya pasó. Por suerte.

Ahora puse la mente en un nuevo chico. Me gusta. Es lindo. Y supongo que sería una especie de reemplazo, por así decirlo. Él es hermoso, bueno, amable, lindo, dulce. De verdad. Y tiene una tonadita... Dios, es muy lindo. Trabaja en un local de comidas rápidas que está ubicado cerca de mi casa y de mi colegio, y lo agradezco. Ya me había gustado este chabón antes, pero nunca como me está gustando ahora.

Sinceramente, fue una semana entretenida. Por este chico. Por lo menos, hasta ahora. La semana pasada, más específicamente, el lunes 28 de abril, fue mi cumpleaños. Con las chicas del público me fui a comer dónde trabajaba él, además de que también cumplía otra compañera. Gracais a Dios, él estaba. Y gracias a Dios, nos atendió él. Fui la que más me habló, y creo que me reconoció... supongo. No nos saludos ni nada, pero le hice algunos chistes y se rió. Chistes que tenían que ver con la compra, obviamente, y eso hizo que me ilusionara. Me pasé toda la semana en él, imaginando cómo sería mi vida si él estuviera en ella. Me sentía tan enamorada, tan... agradecida por esto. Hasta ayer a la noche, cuando descubrí que tenía una "platónica". Aquello que escribió fue en noviembre, pero sus iniciales coinciden con aquella chica súper linda y copada, mucho más que yo.

Sé que eso fue en noviembre y que en este tiempo han pasado muchas cosas. De hecho, él no me conocía a esas alturas. Y después, en diciembre, lo hice reír. Y otra vez en Marzo de este año y en Abril. Hablamos poco porque no son muchas veces en que podemos cruzarnos, pero me destroza la idea de que su plátonica es ella y que con ella y una compañera más salen al cine, a ver películas. Y desde siempre, desde la primera vez que los vi, supe que estaban destinados a estar juntos. Los dos son altos carilindos, copados, le caen bien a cualquiera. A diferencia de mí, que soy tan patética y estúpida, y fea, y tarada... Eso me hace odiarme. Fui una tonta al pensar de que tal vez yo podría gustarle. No tengo posiblidad con un chico así. No tengo posibilidades con nadie. Me voy a tener que conformar con mis pensamientos, porque es eso lo que puedo tener de él.

Debo admitir que pienso en las razones por las que ella puede ser su plátonica. Pero me entra la duda. ¿Cómo una chica puede rechazar a un chico así? Tan lindo, tan él... Cuando escribió todas esas cosas sobre su amor platónico no me conocía, pero aunque me conociera, ¿cambiaría algo? Seguramente no. Porque él jamás me daría bola. Ningún chabón así, como es él, puede darme bola, y menos reemplazando a una chabona como ella.

Después de tanto tiempo, me cuesta admitir que me gusta un chabón que ya tiene una chica que le guste... Me siento tan mal porque volví con mis problemáticas adolescentes.

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