3/14/2014

- Cada trece de marzo ella espera verlo(s) otra vez...



A pesar de todas las cosas que me vienen pasando este año, esta fue una buena. Me siento cansada, agotada, con sueño, pero feliz. Valió la pena. Ayer fue un trece de marzo, un trece de marzo que jamás olvidaré, que quedará en mi memoria por el resto de mi vida.

En cuanto me enteré en aquel domingo de enero de reyes (siete de enero, supongo), se me vino la mente la parte de María, esa que dice "Cada trece de marzo ella espera verlo otra vez, pero él se ha marchado". ¿Por qué? Porque ayer fue trece de marzo. Un jueves, tal como dice la canción. Fue un trece de marzo que disfruté a pleno. Me quedé sin plata por comprar y comprar recuerdos suyos, pero valió la pena. Desde el comienzo a fin fue el mejor show que jamás he visto. La Oreja de Van Gogh fue, es y será lo mejor, esté con Amaia o con Leire.

Esa banda que estuvo en mis mejores y mis peores momentos. Cada letra que me define, que explica mi situación, cada melodía que me encierra en una prisión adorable, cada hermosa melodía que me hace bailar en medio de la calle. Amo esa banda, la amo con todo mi corazón, e hicieron una noche increíble. Desde que aparecieron en el primer momento hasta que se fueron hicieron... mucho más de lo que esperaba.

Empezaron a cantar Rosas y nadie, pero nadie, se pudo resistir a pararse y cantar, y saltar. Y fue lo mejor. No me quise sentar en ninguna de las canciones, solamente quería bailar y cantar aquellas melodías que me acompañan día a día. Fue lo mejor. No me canso de repetirlo.

A estas alturas me doy cuenta de que La Oreja de Van Gogh es mucho más que una banda para mí. Recién a estas alturas me he dado cuenta que me ha enseñado muchas cosas. Me hacen sentir tan especial y a la vez, tan acompañada porque sé que no estoy sola en un mar de sentimientos, que a muchas personas le pasan lo mismo que a mí. Y me hacen bailar. Los adoro. Con toda mi alma. Espero verlos el 10 de mayo, o que vuelvan a la Argentina pronto. Yo los esperaré.

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