3/29/2014

- Hace dos años...



Hoy es veintinueve de marzo de dosmil catorce. Creo que es demasiado obvio como para que lo aclare, pero es una manera de empezar a hacer esta entrada tan... ¿especial? Toda la semana esperé este día. Me venía acordando y acordando, y más acordando, y me entran ganas de llorar. Las cosas que me están pasando en este último tiempo me hizo recordar, más que hace dos días haya ido al colegio. Me hace pensar cuánto cambiaron las cosas.

Un veintinueve de marzo de dosmil doce, yo lo abrazaba. Él correspondía. Y después contestaba: "Es injusto, no se vale. Vos me podés abrazar y yo no...". No sé a qué se habrá referido, pero desde ese instante, todo se hizo maravilloso. A estas horas, hace dos años, yo estaría emocionada. Estaría recordando una y otra vez aquel hermoso momento. Eran esos tiempos cuando lo amaba con todo mi corazón, cuando lo que más anhelaba era tenerlo, darle un beso... cuidarlo, hablarle, hacerle sonreír. Ahora todo es disstinto.

Este día es muy especial para mí. Demasiado. Y quisiera poder olvidarlo completamente, que me borraran estos pensamientoss de la cabeza. Porque me duelen. Cada vez que veo mi realidad, me quiero morir porque sé que jamás reviviré aquellos momentos que tan feliz me hicieron. Aquellos momentos en que una sonrisa significaba demasiado para mí. Ahora ya no significa nada. Ni para mí, ni para él. Para nadie. Ahora estamos completamente separados. Y eso en algún punto, me beneficia. Pero no puedo.

Tal vez esta sea la mejor manera de poder... seguir adelante. Del dolor se aprende, dicen. Tal vez sea eso. Tal vez sea que esto es lo mejor. Debe ser eso. Pero mientras tanto, ¿qué sigue? No voy a poder olvidarlo tan fácilmente... y aquellos recuerdos sacan la peor parte de mí. Quiero poder sacarmelo de mi cabeza... O quiero construir una máquina del tiempo y regresar a cuando éramos felices. A cuando todo era... no color de rosa, pero de una tonalidad similar.

Hoy... no sé lo que siento por él. Esta lejanía me está haciendo entender, me está haciendo crecer. Está haciendo que me separe de todo lo que él significaba. Pero me vuelvo más nostálgica, más melancólica. Me vuelvo... a recordar todo. A recordar cuando todavia no había repetido, a recordar cuando estabámos los dos.

Estos días estuve pensando en mí. Estuve pensando en... bueno, en el principio. Y me estoy arrepintiendo. Creo que debería haber actuado de otra forma. Debería haberles avisado a mis papás la cercanía que él estaba teniendo. Eso habría sido lo correcto. De esa forma, yo no tendría rastros de él ni él de mí, porque sé que de alguna manera, lo marqué. No sé cómo, pero sé que pasó. Debería haber hablado con alguien desde un punto de vista serio. Ahora nadie me toma como debe ser porque piensan que soy una adolescente perdidamente enamorada de su profesor, lo normal (Da).

Quiero dejar de amarlo... Pero quiero darle un beso y abrazarlo. Sigo con esas malditas ganas...

3/23/2014

- ¿Otra vez engañada?

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Después de todo, tengo que escribir sobre esto. En fin, no tengo más qué decir. Más que reaccionar. No se me ocurre otro camino, solamente la venganza. No tengo la mente en claro como para planear una convicente y que me guste, pero cumpliré mi palabra. Por mi celular, corre sangre.

Me siento rara. Me siento... engañada, traicionada. Desde diciembre estuve buscando el estúpido que me hizo lo que me hizo: robarme el celular. Y lo dije en su momento. "Me llego a entrar quién me lo robó... y corre sangre". Ahora me enteré quién fue, y tengo que hacerlo valer. A estas alturas no influye en nada que me queje. ¿Delante de quién? Tengo celular nuevo y pasó dos meses de aquello, casi tres. Ninguno de los dos seguimos en el colegio. Pero tengo que hacer valer mi palabra.

Ese estúpido, ese pelotudo que no tuvo mejor idea que robarme el celular, es el mismo que ese día me dijo que había sido iuna pelotuda por poner el celular en la mochila y dejarla en el salón, sola. Completamente sola. Ese pelotudo, unos días después, me dijo que quería un Samsung Galaxy, el mismo que tenía una amiga suya. Me engañó, me dijo muchas mentiras para despitarme, pero pude sacarle la careta gracias a mi nuevo celular. Y esto me sorprende. Porque a pesar de que él sabe lo que me hizo, me siguió saludando, hablando, como si nada hubiese pasado (y claro, es lo que quería). No sé cómo tiene cara para seguirle hablarme de esa misma forma.

Ahora estoy planeando una venganza, pero no sé cómo reaccionar. No sé por dónde empezar. No sé si voy a ejecutar una venganza, no lo sé. Mi futuro en ese sentido es tan... improvisto. No tengo planeadonada, y se me ocurren unas cuantas cosas, pero bueno. No sé qué decir al respecto. No se qué tengo que esperar de mí. La venganza es mala, por lo que dicen, pero en este caso es necesaria. Pienso que tal vez sea mejor llevarla a cabo en Bariloche, si es que él va. Entonces lo agarraría desprevenido, igual que me agarró a mí. Quiero hacerle muchas cosas... Golpearlo, amenazarlo...

Dije que por mi celular correría sangre, y la correrá, sé que lo hará.

3/22/2014

- Hoy te extraño más que nunca

raquelxdoll:

body electric | Tumblr on We Heart It.


Me siento entusiasmada por el blog otra vez, sin embargo esta no es la razón por la que mi última entrada sea de pocos días y hoy ya esté escribiendo de nuevo. La razón por tan rápida escritura es un sentimiento que me rompe la cabeza y me daña el corazón.

Al parecer, tenía razón. Esta ida para siempre será el final de todo, nuestro final. Siento que lo estoy olvidado, pero sin dejar de amarle. Bajé a la realidad que era mi vida, una miseria. Es porque cuando trato de olvidarlo con otra persona, esa persona me supera y me hace sentir tan mal. Esa persona con la que no tengo nada más que atracción física, y sé que jamás, jamás va a pasar algo. No lo amo, no me gusta, pero me atrae. Las cosas que hace me involucran en una guerra, supongo.

Por otro lado, la verdad que no sé qué más decir al respecto. No sé cómo debo sentirme. Lo extraño. Y esto es mucho mejor que ir al colegio cada mañana para verlo y contenerme las ganas de abrazarlo o besarlo, o de pegarle cuando habla con otras chicas y me quiere dar celos. Porque me daba celos, es lo que él quería. Él me hace recordar las cosas que pasaron en estos últimos tres años, desde que comencé a amarllo hasta ahora. Me hace querer volver a los tiempos felices y desvalorar estos cambios que en cierto punto de vista, son buenos. Aprendí cosas que jamás en mi vida pensé que aprendería. Soy capaz de muchas cosas que no sabía. Pero extraño, como toda persona. Tengo cierta melancolía al recodar cómo era.

Llego a un punto que, de cierta manera, me asusta. Quiero decir... Veo las cosas del pasado y me doy cuenta que las cosas no son iguales, sino muuuuy distintas. ¿Qué tengo que hacer? Pues no sé, pero lo que hago es aferrarme al pasado, a las cosas buenas, a cuando estábamos bien. Yo no sé qué decir, no sé qué hacer para combatir este dolor. O esta sensación, porque ya no lo siento cómo un dolor. Solamente tengo una sensación que lleva a cierta necesidad de expresarle en la cara cada una de las cosas que siento. Que sentí, que siento en este mismo instante. Lo necesito, y por ahí él se daba cuenta que lo amaba, pero lo tomaba a la ligera. Lo tomaba como sueños de una adolescente estúpida y dolida. Lo tomaba como cualquier sentimiento. Será cualquier sentimiento, pero ahora ese "cualquier sentimiento" me está haciendo la vida imposible, el presente duro y me hace, por sobre todas las cosas, extrañarlo.

3/20/2014

- Fuck yeah, this is what I truly want



¿Qué mierda se supone que diga a estas alturas? ¿Qué te sigo amando? ¿Ah?

Me entristecen los recuerdos que me agobian cada día, recuerdos de cuando estábamos juntos, tonteábamos, nos hacíamos chistes y demás cosas. Recuerdos que me demuestran solo una cosa: que nada volverá a hacer lo mismo. Quisiera tener una máquina del tiempo y volver a finales del dosmil once o principios del dosmil doce para poder revivir aquellas cosas que me hicieron tan feliz, para poder revivir contigo. Eso quisiera. Ahora, estoy más lejos que nunca y sé que nada volverá a ser igual, es la frase que más repito.

No sé cómo te sienta a vos que yo me haya ido para siempre. Supongo que te alegra porque te aleja de los problemas. No sé. Pero sé que me andan diciendo un montón de cosas, sobre que andas y le coqueteas a demás personas... Lo que siempre hacías cuando yo estaba. No sé si me importa, no lo sé realmente. Ahora mi vida ha cambiado y no siento deseos de cruzarme con vos, pero sé que en el fondo lo quiero. Sé que me voy a comportar como una estúpida, sé que voy a perder toda mi dignidad en hacer algo para que te llame la atención. Lo sé y lo sé, sé todo eso porque ya lo viví. Pero bueno, qué puedo decir al respecto. Qué mierda puedo negar a estas alturas de la cosa, cuando ya todos vieron cómo me traes.

Estoy reconsiderando la opción de lanzarme a tus brazos. De lanzar todo lo que siento, solamente para que una vez y por todas me aleje de vos. Me aleje de lo que significas. Guardarte en mi pasado. Lo único que quiero es releer las entradas más antiguas de este blog para ver cuánto te amaba, cuán especial eras para mí. Solamente para verte en aquellas palabras que demostraban el ensueño de una niña de trece años. Eso. Lo último es eso. Ahora no me la paso pensando en vos porque ya no te veo, ya no sos objetivo de mi obsesión. Pero sigo pensando en vos.

Tengo ganas de besar a alguien, ganas de unos besos apasionados, de unos labios acaramelados y carnosos. Pero así también tengo ganas de abrazarte. Bien, en fin. No sé que voy a hacer si no te llego a olvidar después de esto, aunque sinceramente... ya no sé qué opinar.

3/14/2014

- Cada trece de marzo ella espera verlo(s) otra vez...



A pesar de todas las cosas que me vienen pasando este año, esta fue una buena. Me siento cansada, agotada, con sueño, pero feliz. Valió la pena. Ayer fue un trece de marzo, un trece de marzo que jamás olvidaré, que quedará en mi memoria por el resto de mi vida.

En cuanto me enteré en aquel domingo de enero de reyes (siete de enero, supongo), se me vino la mente la parte de María, esa que dice "Cada trece de marzo ella espera verlo otra vez, pero él se ha marchado". ¿Por qué? Porque ayer fue trece de marzo. Un jueves, tal como dice la canción. Fue un trece de marzo que disfruté a pleno. Me quedé sin plata por comprar y comprar recuerdos suyos, pero valió la pena. Desde el comienzo a fin fue el mejor show que jamás he visto. La Oreja de Van Gogh fue, es y será lo mejor, esté con Amaia o con Leire.

Esa banda que estuvo en mis mejores y mis peores momentos. Cada letra que me define, que explica mi situación, cada melodía que me encierra en una prisión adorable, cada hermosa melodía que me hace bailar en medio de la calle. Amo esa banda, la amo con todo mi corazón, e hicieron una noche increíble. Desde que aparecieron en el primer momento hasta que se fueron hicieron... mucho más de lo que esperaba.

Empezaron a cantar Rosas y nadie, pero nadie, se pudo resistir a pararse y cantar, y saltar. Y fue lo mejor. No me quise sentar en ninguna de las canciones, solamente quería bailar y cantar aquellas melodías que me acompañan día a día. Fue lo mejor. No me canso de repetirlo.

A estas alturas me doy cuenta de que La Oreja de Van Gogh es mucho más que una banda para mí. Recién a estas alturas me he dado cuenta que me ha enseñado muchas cosas. Me hacen sentir tan especial y a la vez, tan acompañada porque sé que no estoy sola en un mar de sentimientos, que a muchas personas le pasan lo mismo que a mí. Y me hacen bailar. Los adoro. Con toda mi alma. Espero verlos el 10 de mayo, o que vuelvan a la Argentina pronto. Yo los esperaré.

3/06/2014

- Él me gusta y el otro me enamoró

Ahora que todo cambió, me siento como si fuera una persona nueva. A pesar de las cosas malas que me pasan, me siento rara y diferente. Me refiero a cómo estaba antes. Creo que voy asimilando muchas cosas y las voy tragando, puedo llevarlas mejor. Agradezco que pueda tener una oportunidad para jamás perderme. Es como si estuviera atada a una soga que no me permite caer y perderme en un vacío, aún así me da que pensar cosas que podría haber hecho. Cada vez que digo eso, un chico nuevo aparece en mi mente.

Este es un chico posible, pero no tanto. Recuerdo los días en sexto grado cuando me gustaba. Él me rechazaba, y no sé por qué. Una vez, lo había agregado a facebook y él me aceptó, por lo que me puse contenta. Pero días después me borró, y mi sonrisa desapareció. Después lo olvidé y todos estos años no fue más que un compañero más. Hermoso, lindo, fachero. Lo que sea. Todas las chicas le tiraban onda, y estoy segura que a él le gusta(ba). Ahora... no sé si me gusta. Es una atracción rara. Es lindo y buen pibe, y confieso que es al único que aceptaría como novio en estas circunstancias. Hoy lo vi y estaba hermoso. Este año se sumaría al colegio, pero como yo repetí y me fui, es obvio que no lo voy a ver. A menos que visite a mi antiguo mi colegio. Pero me gustaría tenerlo en el mismo grado y verlo cada día, supongo porque lo tomo como una distracción. Es como la vuelta a mi vida adolescente complicada y salir de ese mundo adulto aún más complicado. Además, estoy segura que todas las chicas de todos los grados le van a tirar onda, y van a ser chicas lindas, copadas, que no sean antisociales estúpidas como yo. Así que prefiero no estar a estar muriendome de celos, pensando por qué no nací así.

El otro pelotudo. Creo que ya lo voy superando. Y el hecho de que ya no esté más en el cole ayuda. Ayuda un montón. Pero como dije antes, tengo una soga que me mantiene atada a ese pasado tan cruelmente lindo. Y esa soga me hace verlo de vez en cuando. Y es ahí dónde me doy cuenta que sigo queriendo llamar su atención, que él me sigue volviendo loca en algún ámbito, en alguna parte de mi corazón, cabeza, cuerpo, lo que sea. Y ayer, cuando recordé todas las cosas que hizo por mí, no pude evitar no meter mi mente en ese agujero profundo y no sacarla hasta hoy a la mañana, cuando lo vi a ese chico de mi edad. Eso indica que sigo enamorada de él, pero ya no me preocupa. Lo voy a ver menos y eso me ayuda.