12/05/2013

- ¿Qué es?

No sé a qué viene el título. Esto es como el destino, uno nunca sabe que pasará. Yo, en cambio, no sé qué escribir o decir al respecto sobre mi vida estúpida, tan estúpida como lo soy yo.

Es ridículo. Es ridículo, totalmente ridículo ser yo. Fea, gorda, tonta, anti-social. Justo yo tenía que haber nacido así. Podría haber sido una de esas chicas que a los quince son modelos, actrices y/o cantantes, pero no. Soy Mariana, la fracasada. Alto fracaso soy, y espero no seguir siéndolo. De tanta gente en el mundo, yo tuve que nacer así.

Algo más patético que yo es estar enamorada de un chabón que es como quince años mayor, que no te da la ni la hora, pero que antes parecía coquetearte con cada mirada, cada habla, con cada cosa que él tenía. Ahora, que yo quise separarme de esas cosas, él lo hace más difícil. Presiento que cada vez que nos vemos hay como una energía especial en el ambiente, sobre todo entre nosotros dos. Y es patético porque intento superar a ese pelotudo con otro estúpido fachero que se cree el rey de las minas y es un flor de salame que ni siquiera sabe como cojer. Pero seguramente a él le llegan mil proposiciones de otras chicas. Yo no hablo de ese tema más que con él.

Hablando de ese flor de pelotudo, que se llama como mi amor platónico famoso, salto yo. Salto yo como otra pelotuda, como otra salame, como otra estúpida. Tengo tres dedos de frente para saber que él juega conmigo. Cuando no estamos cara a cara, hablamos de los temas más profundos, pero cuando me puede venir a hablar, no lo hace. Tal vez lo avergüenzo. Tal vez le avergüenza como soy... y yo me pregunto si hay otras chicas que sufren lo mismo de su parte. No le importo, pero tampoco lo amo. Ese chabón fue un pelotudo y siempre lo va a ser, que sea fachero y no sea tan feo no quiere decir que cualquier mina tenga que estar con él. Aunque yo quisiera, no podría... porque ninguno de los dos se anima a hablar.

Hace tiempo que pensé en no hablarle más, igual de cortarte que él. Lo vengo considerando, y creo que será bueno hacerlo. Primero, hablarle cortante, que se enoje. Y luego, dejarle de hablar. Así estaría tomándole el pelo. Así se invertiría papeles. Es que... sinceramente, él ya me tiene cansada. Siento que el juega conmigo, pero me da miedo admitirlo... más que miedo, vergüenza. Y lo  peor es que lo tengo frente a mis ojos. Él abraza a otras chicas en frente mío, es como si yo no le importara, y es así. No le importo, pero nota mi presencia. Abraza a las demás, pero a mí ni me saluda. Ni siquiera para pedirme permiso.

Hoy, hablando con unas compañeras, saltó el tema sobre él. Según una de las presentes, está de novio con una compañera suya, una de las tantas chabonas a las que vi abrazando. Y sin embargo, me hablaba por whatsapp. Me hablaba seductoramente, así como hablábamos como antes del sexo...

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