12/08/2013

- Mariana mambo

Tampoco sé por qué hoy quise escribir. Será que no encuentro nada más entretenido que hacer, por más que tenga que estudiar. Tengo a mi mamá al lado, pero igual me dispongo a hacer esta entrada porque puedo chamuyarla.

Releí entradas de mi blog. Cierta nostalgia me abrazó, y no hice nada más que pensar. Esta vez, mis pensamientos no fueron solo de él, aunque sí fue el protagonista. Pensé en mí, en cómo me sentía. Era como si recordara cada cosa mediante las palabras. Entonces supe que el nombre del blog no puede estar mejor. Tengo miles de mensajes en la palma de mi mano, mensajes que expresaré. Por eso, no dejaré este lugar.

Sin embargo, a pesar de las palomillas que salieron de mi cabeza, hay algo que me quedó. El año pasado me había peleado con, entonces, mi mejor amiga. Era (ES) una pelotuda, la misma pelotuda que contó mis sentimientos y me obligó a permanecer encerrada todas las emociones. Ahora, ya no tengo más amigos. Tengo gente conocida, gente con la que pasó un buen momento. Pero amigos no. Nunca volveré a tener "amigos" porque siempre me lastiman. Así, igual, que como me lastimó él.

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