2/15/2012

Lies

¿Que habré hecho mal?
La intriga me tiene atrapada, la duda me abraza y ya no sé que sentir. Si te amo, si te odio... ¿odiarte? Nunca lo haría. No tengo el valor de hacerlo. Supongo que estaré toda mi vida atrapada en ti, en lo que eres, por más de que seas falso y malo, que me trates de tarada. Salgo a caminar; todo mi mundo es gris. Supongo que estas con ella. Mentiras, mentiras, mentiras, siempre mentiras y excusas. Comienza a llover y ya no sé a donde voy. Camino sin rumbo, tratando de pensar que hago mal para que vuelvas conmigo, para que todo vuelva a ser como antes, aunque muchas veces pienso que siempre fue igual. Que tú no me querías, solo jugabas conmigo. Siempre existió otra, pero fue diferente esta vez. Esta vez... ¿la amas? Ya no sé que sentir, ni puedo hacerlo. Solo siento amor y soy prisionera de ese sentimiento; mi corazón es masoquista y mi cabeza, realista. Me hago la rebelde tratando de evadir esos pensamientos reales.
'' Amor, tengo que ir a ayudar a un amigo. Vuelvo enseguida '' me dijiste la primera vez. Te obedecí, pues fue un error, aunque no sé como salir de ti. Eres como una droga.
Sigo caminando, metida en mis pensamientos. La tormenta, cada vez más intensa. Me siento en el suelo; mis manos tenían algo raro, al igual que el asiento donde me encontraba. Veo una mano extendida. ''Lo siento, te ensuciaré'', expresé con dolor. ''No importa'', me respondió. Solo me quedaba levantarme. Desde un tiempo determinado, decidí hacerme la tonta y salir a caminar pensativa, así no podría recordar lo que estaba haciendo él y con quién lo hacía.
Me pude incorporar. Esa persona me vio y me pidio disculpas con infinito arrepentimiento por haberme hecho caer y, por ende, ensuciar mi ropa. Le dije que no importaba, y la verdad que era así. Hay cosas peores que ensuciarse con barro después que una persona tan amable como él te tirase sin querer. El maquillaje se me había corrido por mis lágrimas, pero gracias a la lluvia, él no lo noto, aunque no fue suficiente. Se dio cuenta gracias a su humor. Yo le expliqué todo lo que había pasado; hablar con él me subio el ánimo. Desde ese entonces, conocí a la felicidad.

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